miércoles, 12 de septiembre de 2018

COLD COLD GROUND (Sean Duffy 01) de Adrian McKinty - Ironía, humor y potencia visual en un marco de violencia social abrumadora. - Valoración 9/10

Título original: The Cold Cold Ground
Adrian McKinty, 2012
Traducción: Fernando G. Corugedo
Alianza Editorial 2013
Páginas: 472

Fuera la lluvia caía con tanta fuerza que más parecía que era el odio y no la gravedad lo que se la llevaba hacia el polígono de Rathcoole.”
Apagué el motor y me instalé en mi pequeña cárcel existencial antes de salir a esa cárcel existencial más grande que es Irlanda del Norte.”

Sean Duffy, católico, culto, melómano, con un doctorado en psicología, es sargento detective de la RUC en Carrickfergus, pequeño pueblo cerca de Belfast. Es un policía chandleriano escéptico, irónico y tenaz, en el Ulster arrasado por el conflicto entre republicanos y unionistas en los años ochenta durante el gobierno de Margaret Thatcher. Su trabajo se desenvuelve en un clima de violencia social extrema entre una cadena de atentados, crímenes y represalias entre nacionalistas (IRA) y paramilitares unionistas (UVF y UDA). A las bombas lapa, incendiarias, atentados diarios, controles del ejército en carreteras, bombas trampa, ataques con granadas y lanzacohetes, había que añadir las turbias tramas de espionaje del MI5 y las estrategias de propaganda del Sinn Féin.
En ese contexto el inspector Duffy debe investigar el asesinato de dos homosexuales y el aparente suicidio de Lucy Moore, la joven exesposa de un dirigente del IRA encarcelado en la prisión de Maze durante la huelga de hambre en la que murió Bobby Sands y nueve presos más. Algunas pruebas apuntan a un asesino en serie homófobo, pero en una sociedad muy conservadora donde los actos homosexuales son delitos y las condenas a los gays llueven desde todos los bandos, a nadie le interesa que avance la investigación. Cuando Duffy descubre que Tommy Little, uno de los gays asesinados, era el jefe de la Unidad de Seguridad Interna del IRA, las cosas se complican con nuevas conexiones entre los dos casos. A partir de ahí se acelera el ritmo y menudean los episodios más cruentos.

No puedo desvelar detalles de la trama, solo decir que una de las figuras centrales es Freddie Scappaticci "Stakeknife", topo del MI5 en el IRA durante treinta años que podría haber cometido más de cuarenta asesinatos con el beneplácito de los servicios secretos británicos. Este personaje (como otros que aparecen en la novela) que fue clave en la “guerra sucia” contra el IRA, está vivo y en paradero desconocido. Este factor de realidad es un distintivo de la marca McKinty que inscribe sus tramas en lugares, sucesos y personajes escrupulosamente históricos.
Como en Philip Kerr, las historias de McKinty están ambientadas en el pasado, pero el carácter y el estilo de sus héroes son contemporáneos. Su prosa ágil y ligera, rociada de ironía y humor, tiene una potencia poética muy visual de una eficacia contundente. Sus tramas, con amplio enfoque sociopolítico, la investigación criminal muy elaborada, entretenidas y por momentos espectaculares, se inscriben en un cuadro histórico fidedigno y detallado con una fuerte voluntad de denuncia de la violencia irracional a que se ve arrastrada una comunidad dividida cuando impera la ley de acción-reacción.

Leo de un tirón las tres primeras novelas de la serie Sean Duffy y espero con impaciencia la traducción de las tres siguientes.
¿Has leido el libro o te gustaria leerlo?. Haz tu comentario. Has llegit el llibre o t'agradaria llegir-lo ?. Fes el teu comentari.

jueves, 6 de septiembre de 2018

LOS DIOSES DE LA CULPA (Mickey Haller 05) de Michael Connelly - Consolidando a Haller - 8,5/10

Título original: The Gods of Guilt (2013)
© de la traducción: Javier Guerrero Gimeno, 2018
Alianza Editorial 2018
Páginas: 416

Absorto en sesudos menesteres, casi olvido reseñar la última novela de la serie Mickey Haller. No voy a decir gran cosa que no haya dicho ya de la saga que protagoniza el hermanastro de Harry Bosch, el abogado defensor que tiene su oficina en un Lincoln.
Gloria Dayton, la prostituta que apareció en la primera novela de la serie (El inocente), por la que Haller sentía cierto afecto, es asesinada y André La Cosse, su chulo virtual, el que mantiene las páginas web de contactos, resulta acusado. Pide a Haller que lo defienda y éste acepta convencido de su inocencia. El argumento se desarrolla en dos bloques: 1. la investigación que emprende con su equipo formado por Lorna Taylor, su exmujer número dos y administradora, Cisco Wojciechowski, su investigador y ahora marido de Lorna, su nueva asociada, la joven abogada Jennifer Aronson y el conductor de su coche-oficina Earl Briggs. 2. El juicio propiamente dicho bien nutrido de estrategias y trucos judiciales y, como no, con una brillante trampa estrella, tendida por el astuto Haller, en la que caerán un policía y un agente de la DEA corruptos. De fondo, los problemas personales de Mickey provocados por la ruptura con su hija Hayley.

A estas alturas nadie va a discutir la solvencia con que Michael Connelly elabora y resuelve intrincadas y entretenidas tramas repletas de giros y sorpresas, también en el género del Thriller Judicial. Creo que en “Los dioses de la culpa”, quinta novela de la serie mejora la cuarta (El quinto testigo), consolida al protagonista Mickey Haller y presenta a “Bullocks” Jennifer Aronson, su nueva asociada que ganará presencia en futuras entregas. ¡Ah! Y si damos la bienvenida a Jennifer, debemos despedir al bueno de Earl Briggs que sale del reparto con los pies por delante (perdón por el mini—spoiler).
¿Has leido el libro o te gustaria leerlo?. Haz tu comentario. Has llegit el llibre o t'agradaria llegir-lo ?. Fes el teu comentari.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

LAS CIENCIAS SOCIALES COMO FORMA DE BRUJERÍA de Stanislav Andreski - Devastador - Valoración 8,5/10

Título original: Social Sciences as Sorcery
Stanislav Andreski, 1972
Traducción: Juan Carlos Curutchet
Taurus 1973
Páginas 289

Citado por Andreski, el Dr. Samuel Johnson (1709-1784) dijo que «no es necesario comer todo el buey para averiguar si la carne está dura». Se refería a que si un libro te resulta farragoso y pesado puedes dejarlo a un lado sin remordimientos de conciencia. A excepción de una etapa juvenil de formación, he practicado ese consejo a lo largo de los años y, creo, me ha funcionado razonablemente bien.
Tengo la extraña costumbre de inclinarme por lecturas duras en los momentos menos propicios. Por ejemplo, este agosto, durante los días de mayor canícula del verano, me he dedicado a la filosofía política y del derecho: Jon Elster, Hart, Dworkin, Walzer, Scott Shapiro y algún otro. Shapiro, en su libro “Legalidad”, dedica 60 páginas a dirimir qué es el derecho y por qué debería importarnos y casi te convence de que nadie sabe qué es el derecho y (lo que es peor), a nadie le importa. Dworkin, en “Justicia para erizos”, nos obsequia con 200 páginas sobre la Teoría de la Interpretación que no sabes cómo interpretar. Y podría seguir. Coge cualquier tema de humanidades-sociales, vete a la Wikipedia, y te toparás con siete teorías vigentes que compiten entre sí. Que quieres un panorama más amplio y profundo sobre un tema específico, por ejemplo en Teoría del Derecho, te vas a la estupenda “Enciclopedia de filosofía y teoría del derecho” (los tres tomos disponibles en internet). En “Técnicas argumentativas y clases de argumentos”, página 332 del primer tomo, entre un montón de obviedades, te dice:
La teoría de la pretensión afirma que tanto el sistema jurídico como las normas jurídicas individuales y las decisiones jurídicas tienen necesariamente una pretensión de corrección.”
¡Hay una Teoría de la Pretensión! Pues nada, por teorías que no quede.
Confieso que, excepto el de Jon Elster, no he terminado ninguno de los libros arriba mencionados. Una de las artes más perfeccionadas por los escritores es la de captar el interés del lector en las primeras páginas de un libro; el problema viene cuando toca desarrollar el plan y entras en la argumentación: lo que no te suena obvio te parecerá trivial, si no lo encuentras oscuro y farragoso lo verás pesado y bizantino. Eso te lleva al desconcierto, la irritación y…, a dejarlo para un más tarde que nunca llega. Si en ese estado de frustración y desasosiego cae en tus manos “Las ciencias sociales como forma de brujería” de Andreski, lo hojeas, te relames, y pronto te sientes culpable de caer en el sesgo de confirmación. Pero qué carajo, suena divertido y certero. Pues a por él.
El libro de Andreski es una crítica devastadora al estado de las ciencias sociales a finales de los años sesenta, pero creo que muchas de sus objeciones siguen vigentes en pleno siglo XXI. En mayor o menor grado, ninguna de las ramas del revolutum “humanidades-sociales” se libra de su atención y hay leña para todas: filosofía, sociología, antropología, psicología, economía, derecho… Es un libro escrito en un tono sañudo, implacable, virulento y, curiosamente, del mismo modo que Andreski acusa a sus criticados de verbosidad pseudocientífica, él cae en una especie de verbosidad furiosa, sin que ese exceso le quite valor a la mayoría de sus reparos. Si acaso, le añade un punto de gracia, siempre que el lector no se dé por aludido. Ya lo advierte en el prólogo:
Como el libro presente se ocupa de los fenómenos que deben considerarse como indeseables desde el punto de vista del progreso intelectual, las referencias a la literatura normalmente son derogatorias. Esto no quiere decir que yo crea que no se ha producido nada de valor; pero no se puede escribir sobre todo a la vez y esto es más bien un opúsculo que un tratado. En mis publicaciones anteriores se hallarán citadas numerosas contribuciones positivas al conocimiento, y mencionaré muchas más en otros libros actualmente en preparación, especialmente si vivo lo suficiente para escribir un tratado general.
En pocas palabras: Andreski ya ha dicho cosas positivas sobre las ciencias sociales en sus escritos anteriores y lo hará en los posteriores, pero no las esperes en este libro.
Terminada la lectura en un suspiro, me puse manos a la obra con una reseña que salió larguísima y no conseguía trasmitir el aire del libro de Andreski. Es un autor que, a menudo, debido a su promiscuidad combativa, cae en lo que podríamos llamar el “desorden de la batalla” y, aunque cada capítulo tiene un objetivo, en el fragor del choque, no duda en disparar a todo lo que se mueve, con lo que resulta difícil de resumir sin desvirtuarlo. Eso por un lado. Por otro, también cuenta que tengo tres o cuatro reseñas atrasadas y cierta prisa por liquidarlas.
Si, como a mí, te impactó las “Imposturas intelectuales” de Alan Sokal, piensa que el libro de Andreski es su precursor como lo demuestra con su primera cita en la introducción:
Mientras la autoridad inspira un temor respetuoso, la confusión y lo absurdo potencian las tendencias conservadoras de la sociedad. En primer lugar, porque el pensamiento claro y lógico comporta un incremento de los conocimientos (la evolución de las ciencias naturales constituye el mejor ejemplo) y, tarde o temprano, el avance del saber acaba minando el orden tradicional. La confusión de ideas, en cambio, no lleva a ninguna parte y se puede mantener indefinidamente sin causar el menor impacto en el mundo.
STANISLAV ANDRESKI, Social Sciences as Sorcery, 1972, pág. 90.

Recomendación: Ante el riesgo de descartar el “opúsculo” de Andreski por exagerado o caducado, aconsejo la lectura de “La explicación del comportamiento social” de Jon Elster (2007), profesor Robert K. Merton de Ciencias Sociales con especialidad en ciencia política y filosofía en la Universidad de Columbia, donde se encontrarán muchas de las objeciones de Andreski explicadas de manera más amplia y constructiva. Y una ironía: Robert K. Merton, de cuya cátedra es titular Jon Elster, es una de las “víctimas” del libro de Andreski.
¿Has leido el libro o te gustaria leerlo?. Haz tu comentario. Has llegit el llibre o t'agradaria llegir-lo ?. Fes el teu comentari.

martes, 31 de julio de 2018

FE, ESPERANZA Y CARIDAD (Bernard Samson 07,08 y 09) de Len Deighton - El don, el instinto del suspense. Valoración 9/10




FE. Planeta, 1997. 363 páginas
ESPERANZA. Planeta, 1998. 311 páginas.
CARIDAD. Planeta 1999. 294 Páginas.

Sugerencia a los editores: ¿No sería el momento de reeditar las tres trilogías de Bernard Samson? ¿Qué tal en tres volúmenes, uno por cada trilogía? Ahí lo dejo. Por mi parte, debido a su incuestionable unidad, voy a reseñar en una sola entrada la tercera y última trilogía “Fe, Esperanza y Caridad”.

En “Fe”, Bret es Adjunto al Director General y Gloria su ayudante. Samson y Werner tienen la misión de pasar a occidente a “Verdi”, un jefe de informática del KGB que, además, tiene información sobre la muerte de Tessa. En “Esperanza”, Bernard y Dicky Cruyer viajan a Zurich y Polonia siguiendo los pasos de George Kosinski, el esposo de Tessa, que resulta ser un espía de los servicios de inteligencia polacos. Ofrece una imagen miserable de la Polonia comunista. En “Caridad”, Bernard trabaja como segundo de Frank Harrington en Berlín y sigue investigando la muerte de Tessa. Habla con Silas Gaunt cuando éste es retirado definitivamente, y saca sus conclusiones, aunque no obtiene ninguna confesión. Bernard comprende toda la trama, incluido el papel de su amigo Werner, pero se aviene a un apaño final, orquestado por Bret, muy decepcionante para el lector.

Samson no tiene motivaciones ideológicas explícitas. Entró en el SIS muy joven, de la mano de su padre Bryan, jefe de la delegación de Berlín en la postguerra, y aprendió a moverse en el turbio mundo del espionaje donde la desconfianza es la clave de la supervivencia. Es un agente de campo (él y Werner parecen los únicos) y desprecia a los “chupatintas”, los mandos educados en Oxbridge que manejan los destinos de las personas como si fueran peones de ajedrez y, cuando tienen que actuar sobre el terreno, hacen el ridículo.

La parte menos consistente es la trama sentimental. Como si, Deighton, movido por una pudorosa discreción, llegara al reconocimiento tácito de que él no entiende de eso: de relaciones de pareja, de intimidad y de cosas así. Es significativo que en las seis novelas leídas no hay ni una sola escena de contenido sexual, y explicaría el escueto desarrollo y la resolución abrupta del dilema Fiona-Gloria de Samson. La carta final de Fiona afirmando lo que nunca ha demostrado, su amor incondicional por Bernard y sus hijos, suena a giro improvisado de novela romántica barata.
Otro punto débil es la “Operación Plomo” como proyecto principal de inteligencia. Parece, si no ilusorio, ingenuo, que infiltrando a Fiona en la Stasi para obtener información de los colectivos anticomunistas (principalmente religiosos), se consiga fomentar la disidencia de las clases profesionales de Alemania del Este para provocar el hundimiento de su economía y la implosión del régimen comunista. Deighton lo sabe y lo hace patente al mostrarnos que el cabecilla de uno de los grupos religiosos de oposición, un sacerdote, trabajaba para la Stasi. No creo que Deighton pretenda relacionar la “Operación Plomo” con la caída del Muro de Berlín (1989). “Caridad” se publicó en 1996 y la acción transcurre en 1988, pero Fiona ya había desertado en “El juego de Berlín” que se publicó en 1983. La RDA y el Muro se desplomaron por la propia descomposición del régimen, y lo que Deighton quiere mostrar es la irrelevancia de las redes de espionaje, juegos mortales de suma cero.

Pero ni la trama sentimental ni la justificación de la “Operación Plomo” son importantes. La saga Bernard Samson está hecha para disfrutar de los detalles, de las numerosas subtramas que, como un mecano imposible, van armando una arquitectura genial; de la perspicacia para caracterizar personajes enfocando a sus flancos; del ritmo vertiginoso de la frase, de cierta poética rotunda en la descripción; del dominio de las técnicas del diálogo como nadie lo hizo antes ni después, al menos en su género. Len Deighton posee un don, el instinto sutil de hacer que el suspense no decaiga ni en una sola página.

Leídas de un tirón las seis novelas de la segunda y tercera trilogía, había decidido saltarme la relectura de la primera, “Juego, Set y Partido”, que ya había leído en los 90, pero después de tantear otras opciones de lectura veraniega (algo de Richard North Patterson, “Infiltrada” de D. B. John, o algo de James L. Carter), decido volver a Deighton. Lo echo en falta. De verdad.
(Más sobre la saga Bernard Samson en la reseña de “Anzuelo para epías”)


¿Has leido el libro o te gustaria leerlo?. Haz tu comentario. Has llegit el llibre o t'agradaria llegir-lo ?. Fes el teu comentari.

miércoles, 25 de julio de 2018

PLOMO PARA ESPÍAS (Bernard Samson 06) de Len Deighton - Vertiginosa - Valoración 9/10

Traductor: Francisco Martín
PLANETA 1996
Páginas 318

Sedal para espías” terminó con el rescate de Fiona del Berlín Oriental donde había trabajado como agente doble durante cuatro años al servicio del MI6 (o SIS). “Plomo para espías” es una recapitulación de las cinco novelas anteriores, narrada en tercera persona, a través de los distintos protagonistas de la “Operación Plomo” que, concebida por Bret Rensselaer, aprobada por el Director General Sir Henry Clevemore, y dirigida en la sombra por el enigmático Silas Gaunt, se propone fomentar la disidencia de las clases profesionales de Alemania del Este para provocar el hundimiento de su economía y la implosión del régimen comunista. La historia empieza en 1977 con la gestación del plan y termina en 1987 con el rescate de Fiona.

“Plomo” tiene tres objetivos: explicar los orígenes de la operación, ampliar información sobre el carácter y las motivaciones de los personajes principales, y rellenar huecos y atar cabos de las cinco novelas anteriores. En el terreno personal, aclara el destino de Harry Kennedy, el amante de Fiona y agente del KGB. Bernard no conoce esa relación que supongo decisiva para su elección final entre Fiona y Gloria. En el terreno de la trama de espionaje, Pavel Moskvin, un coronel del KGB, enemigo acérrimo de Fiona, se traslada a Londres para asesinar a Samson, y le tiende una trampa sirviéndose de Miranda Keller, una actriz que imita la voz de Fiona, haciéndole creer que ésta se encuentra en Inglaterra.
Conocemos mejor a Silas Gaunt, quizá el personaje más telúrico, oscuro y sin escrúpulos de todo el reparto, su atípica relación con el Director General y el responsable último de la operación “Plomo” y la muerte de Tessa.
La sexta entrega (Plomo), después del bache de confusión de la quinta (Sedal), recobra el pulso firme de la cuarta (Anzuelo) y acelera a ritmo vertiginoso. Insisto en que hay que leer la serie por orden y de un tirón. Muchos personajes aparecen, pasan al primer plano, luego al segundo, para desaparecer y reaparecer en otro momento, cambiando el significado de sus acciones a lo largo de la saga. Por esa razón, cada vez tengo más claro que deberé releer la primera trilogía y casi me arrepiento de no haber empezado por ahí.

Quedan muchas incógnitas que despejar en la tercera trilogía “Fe, Esperanza y Caridad”:
¿Cómo reaccionará Samson cuando conozca el papel de Silas? ¿Qué hará cuando se entere de que Fiona tuvo un amante? La decisión de sacrificar a Tessa para aparentar la muerte de Fiona es la más dramática y menos justificada de la trama de espionaje. A los pocos meses de su rescate, Fiona reaparece en Londres como alto cargo del SIS (“Fe”); lo que hace inconsistente el argumento de simular su muerte. Fiona, Samson, o los dos (sin olvidar a George, el marido), no podrán aceptar la fría decisión de asesinar a Tessa.

Para una visión panorámica de la saga ver la entrada “Anzuelo para espías
¿Has leido el libro o te gustaria leerlo?. Haz tu comentario. Has llegit el llibre o t'agradaria llegir-lo ?. Fes el teu comentari.

SEDAL PARA ESPÍAS (Bernanrd Samson 05) de Len Deighton - Cierta confusión. ¿Intencionada? - Valoración 8/10

Traductor: Francisco Martín
Editorial Planeta, S.A., 1990
Páginas: 279

“Sedal” es el relato del rescate de Fiona desde el Berlín este, donde ha pasado cuatro años como espía doble en el centro de coordinación Stasi-KGB. En la operación participa Samson, Jeremy Teacher disfrazado de gorila, y muere Tessa, la hermana de Fiona, que de forma inverosímil se cuela en la furgoneta de salvamento. Como nada es casual, en otra entrega deberá aclararse quién y por qué decidió su muerte.
Hay más cabos sueltos: ¿Por qué acompañaba a Fiona Erich Stinnes, el agente doble del KGB? ¿Qué papel juega Thurkettle, el asesino que participa en el tiroteo y asegura trabajar para los ingleses?

Si atendemos a la estructura argumental, “Sedal” es la entrega más incongruente y disparatada y confusa de la serie. Desde la extravagante subasta filatélica en Viena, la fiesta de disfraces en el hotel de tía Lisl, o el papel de Tessa en la liberación de Fiona, todo parece torpe e improvisado. Queda la duda de si esa confusión es intencionada. Pero ya veremos…
En cuanto al estilo, sin llegar a los altos niveles de ironía de “Anzuelo”, Deighton sigue en su línea: “se le da a un burócrata una perrera de madera y acaba convertida en un zoológico de lujo con un edificio para oficinas.”
O ese pequeño comentario corrosivo con que castiga a casi todos los personajes, como a Otto Hoffmann, que lo recibe en Viena y ha reservado una habitación con “vistas al rio”:
“—En la parte de atrás, con vistas al río —me dijo con su potente acento austríaco, al tiempo que me azotaba una fría corriente de aire cuando abrió la ventana para mirar afuera y comprobar que el río seguía allí.”
Bernard Samson como narrador, o como agente de campo, y su incapacidad para la empatía o la misericordia, sigue siendo una de las mejores bazas de la saga.

Cuando termine la lectura y relectura de esta apasionante serie, haré un balance final. Entre tanto, la entrada de referencia para una visión más general de la obra será la que corresponde a “Anzuelo para espías”. He dudado sobre el orden de lectura a seguir y he decidido dejar para el final la primera trilogía, “Juego, Set y Partido”, que ya leí en los 80 y ahora debo refrescar.
¿Has leido el libro o te gustaria leerlo?. Haz tu comentario. Has llegit el llibre o t'agradaria llegir-lo ?. Fes el teu comentari.

jueves, 19 de julio de 2018

ANZUELO PARA ESPÍAS - (Bernard Samson 04) de Len Deighton - ¡Deslumbrante! - Valoración 10/10

Título original: Spy Hook
Traducción de Francisco Martín
Planeta 1990
 Páginas 268

Haydon también daba por cierto que los servicios secretos eran la única medida válida de la salud política de una nación, la única expresión auténtica de su subconsciente.”
John Le Carré – El topo
El género del espionaje se alimenta de dos rasgos esenciales de la naturaleza humana: la falsedad y la doblez.
“Se le da a un burócrata una perrera de madera y acaba convertida en un zoológico de lujo con un edificio para oficinas.”
Len Deighton – Sedal para espías

Sobre Len Deighton (y John Le Carré)
La inmersión en las complejas tramas de Len Deighton es una experiencia desconocida para el lector moderno de thrillers, impaciente por desenmascarar al malo, segregar adrenalina en la persecución y llegar a un final explosivo. Leer a Deighton es otra cosa. Te sitúa en otras esferas, cotas más altas, maneras más sublimes de disfrutar el thriller. Deighton propone una forma única de intriga; si aceptas el juego, quedarás deslumbrado y emocionado.
La comparación con John Le Carré es inevitable. No la descarto, para más adelante, si me decido a releer algunas de las primeras novelas de Le Carré como, por ejemplo, la “Trilogía de Karla”. Puedo señalar, sin embargo, una diferencia importante: con todas las reservas que queramos, en la saga de Smiley hay un propósito, una voluntad de creer en el compromiso moral de los servicios de inteligencia con su país; en las novelas de Samson, no veo ni rastro de esas buenas intenciones. Le Carré escribió las novelas de Smiley en los años 60 y 70 coincidiendo con la aparición de la serie Harry Palmer de Len Deighton (que no he leído). La serie Bernard Samson se compone de 9 novelas organizadas en tres trilogías. Deighton las escribió entre 1983 y 1996 y se desarrollan en el contexto de los años finales de la “Guerra Fría” que involucran a la Stasi, el KGB, la CIA y los servicios secretos británicos (SIS). Yo leí la primera trilogía, “Juego, Set y Partido” en los 80 y quedé impresionado por su fino humor y la sutileza de los diálogos. Después, no sé por qué, le perdí la pista. Ahora leeré de un tirón las dos trilogías siguientes: “Anzuelo, Sedal y Plomo”, y “Fe, Esperanza y Caridad”. A diferencia de Le Carré, Len Deighton dejó el género de espionaje después de la caída del muro de Berlín, lo que ha sido causa, creo, de un injusto olvido. Quizá sea la hora de reeditar las tres trilogías de Bernard Samson.

Sobre la saga de Bernanrd Samson.
Siempre se dice aquello de que tal novela pertenece a tal saga, pero puede leerse independientemente. No nos engañemos; casi nunca es cierto. Supongo que las editoriales lo dicen para tranquilizar al lector, para que no se sienta obligado a comprar diez o doce libros y empezar por el primero. Poder, se puede; pero no es lo mismo. Y menos si hablamos de la monumental saga de Len Deighton. Reconozco que las andanzas de Bernard Samson pueden parecer caprichosas o desconexas, por falta de una visión general del plan, y desalentar al lector de orden. Esto es así por una brillante estrategia narrativa apoyada en una poderosa razón de inteligencia: Samson, que narra las cinco primeras novelas en primera persona, para hacer creíble la deserción de Fiona, debe ignorar el plan y reaccionar, a ojos del KGB, como un marido traicionado. Si Samson, el narrador, ignora el plan, tampoco lo conocerá el lector hasta “Plomo para espías”, la sexta novela. Empezar por ésta es una tentación, pero no una opción: del mismo modo que las cinco primeras novelas no se entienden hasta leer “Plomo”, ésta resulta un galimatías si no has luido las anteriores. No creo que exista una saga de arquitectura tan interdependiente y perfecta. Por suerte, porque armar el puzle que propone Deighton es uno de los goces que ofrece la serie.
Bernard Samson se crio y educó en Berlín donde su padre, Brian, era Jefe de Campo de los servicios secretos británicos. Desde muy jóvenes, Bernard y su amigo Werner Volkmann, hicieron pequeños trabajos de espionaje encargados por el padre. Luego pasó a Londres donde trabajaba a las órdenes de Dicky Cruyer, a quien consideraba incompetente y peligroso. Se casa con Fiona, una brillante agente con la que tiene dos hijos; pero pronto – en la primera trilogía -, Fiona se pasa al KGB sin informar a Samson. Éste queda muy resentido y sufre el ostracismo por parte de jefes y compañeros de quienes desconfía. Se entregará en cuerpo y alma a desentrañar las causas de la deserción de Fiona mientras trata de salir indemne de las diversas operaciones y trampas en las que se ve envuelto.
Debido a sus orígenes modestos, ajeno a los círculos de Oxbridge, Samson siente una innata aversión hacia la alta burocracia de los servicios de inteligencia, que viven para el ascenso en el escalafón y cuya meta es jubilarse con un título de Sir. Su mirada, rara vez neutra, busca el contraste entre lo aparente y lo real, detecta la mancha en el cuadro perfecto, la tara en la pieza de cerámica exquisita, el traspiés en la representación redonda. Pero sus adversarios, lejos de ser ineptos, maniobran con habilidad, y siempre queda la duda de si no será Samson el que ignora los últimos propósitos, como una marioneta que se cree autónoma sin notar los hilos que la mueven.
Lo que hace, básicamente, Bernard Samson, es hablar con unos y otros, y desconfiar de todos. Los encuentros, ya sean casuales o buscados, en superficie, no parecen más que charlas intrascendentes o meros chismorreos entre viejos conocidos; pero, como el lector intuye, en el fondo se va tejiendo una vaga red de indicios, que, entrecruzados, irán dando cuerpo a la trama principal. Bernard se mueve en un contexto de intrigas burocráticas, rivalidades y ambiciones personales, operaciones secretas de suma cero en que todos juegan a neutralizar al contrario sin resultado práctico alguno. Una interminable partida de ajedrez en la que sólo se permite la muerte de algunos peones, y, cuya trascendencia histórica queda en entredicho.
Bernard Samson es el eslabón perdido entre Philip Marlowe y Bernie Gunther.

Sobre el estilo.
Como el mismo Deighton asegura: “Lo que puedo trasmitir a través del diálogo, procuro eliminarlo de los pasajes descriptivos.” Esa es su arma estilística principal: un puzle exquisito de diálogos incisivos combinado con la descripción lateral, oblicua, de los rasgos físicos y psicológicos del personaje. En la línea de la tradición de los grandes humoristas ingleses (Kingsley Amis, Anthony Burgess o Hillary Waugh), Deighton ataca a sus personajes por los flancos, y busca el lado insólito, el detalle chocante, el contraste entre la palabra y el gesto. Bernard Samson, protagonista y narrador en primera persona, es, como mínimo, frío e irónico, y a menudo, cáustico y mordaz; un puñetero paranoico con causa, que no se fía, literalmente, ni de su padre.
En la sexta novela de la serie, “Plomo para espías”, Deighton detalla la historia completa, sólo entrevista en las cinco novelas anteriores, ofreciendo la versión de otros personajes. Gloria, Fiona, los jefes y colegas de Samson, explican los sucesos desde sus puntos de vista que trastocan y cuestionan su, hasta ahora, único relato, posiblemente distorsionado. Se han sembrado dudas sobre la fiabilidad de Bernanrd Samson.

“Anzuelo para espías.”
En “Anzuelo para espías” Bernard vive con Gloria, joven agente a la que dobla la edad, y sus dos hijos. Lo envían a Washington para que intente convencer a su excolega Jim Prettyman de que viaje a Londres a dar explicaciones sobre unos fondos desaparecidos. No lo consigue y, de regreso a Londres, se entera de que Prettyman ha muerto acribillado a tiros. Todos sus contactos intentan disuadir a Samson que deje de escarbar en la fuga de su mujer Fiona, hasta que el Director General ordena su detención.
Todos los personajes, casi sin excepción, tienen una cara oculta y segundas intenciones; es el caso de Theodor Kiss “Dodo”, pariente lejano de Gloria, astuto y versátil estafador que intenta matar a Samson. O pasados oscuros, revelados a retazos en cortes de diálogos, como las hermanas Winter (Inger y Lisl), una furibunda nazi y otra, protectora de judíos, había criado a Werner Volkmann, el único amigo de Bernard.
La novela es una soberbia ejecución de historias y diálogos cruzados que, alternativamente, iluminan y oscurecen zonas del pasado y tienden hilos, frágiles y eventuales, que conectan sucesos del presente. Pero nada parece claro y definitivo. El final deja a Bernard en un callejón sin salida. ¿Qué pasará en “Sedal para espías”?

Lo dejo con una de las perlas Samson: “A veces me pregunto si las dudas y reservas que mostró mi generación hacia el capitalismo fueron la consecuencia de haber sido arruinados y humillados por nuestros padres en aquellas tardes de domingo jugando al Monopoli”
¿Has leido el libro o te gustaria leerlo?. Haz tu comentario. Has llegit el llibre o t'agradaria llegir-lo ?. Fes el teu comentari.