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domingo, 30 de septiembre de 2018

LA IRA (Teodor Szacki 03) de Zygmunt Miloszewski - Reventando las costuras del género negro. - Valoración 9/10

Título original: Gniew
© 2014, Grupa Wydawnicza Foksal
Traducción: Francisco Javier Villaverde González
Páginas: 464 págs.
Editorial: Alfaguara 2018

Olsztyn, Polònia, novembre de 2013.
Tipología del crimen: Piotr Najman es disuelto vivo en sosa cáustica
Tema: la violencia doméstica.
Estrés ambiental: clima infernal, colapso permanente de tráfico, disputas entre la novia y la hija adolescente.

Miloszewski es un narrador nato. Le gusta contar historias, soltar la mano y dejarse ir, bifurcar tramas, meterse en la cabeza de un personaje secundario y hacerlo inolvidable. Puede hablar de cualquier cosa y lo hace con gracia y soltura; posee el encanto improvisador del principiante que lo mantiene lejos de los corsés y rigideces del género.


He visto por ahí que Miloszewski, tras la entrega de “La ira”, la novela que cierra la trilogía de Teodor Szacki, abandona el género de la negra. Una pena porque es uno de los autores europeos más interesantes del momento. Puede que el género le quede estrecho y busque más libertad de movimientos dentro de la novela mayor. No me sorprendería. Como ya apunté en la reseña de “La mitad de laverdad”, hay en Miloszewki una opulencia narrativa que presiona las costuras del género negro y lo empuja al exterior. Quizá, para Miloszewski, ha llegado el momento de reventar esas costuras.
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miércoles, 5 de septiembre de 2018

LAS CIENCIAS SOCIALES COMO FORMA DE BRUJERÍA de Stanislav Andreski - Devastador - Valoración 8,5/10

Título original: Social Sciences as Sorcery
Stanislav Andreski, 1972
Traducción: Juan Carlos Curutchet
Taurus 1973
Páginas 289

Citado por Andreski, el Dr. Samuel Johnson (1709-1784) dijo que «no es necesario comer todo el buey para averiguar si la carne está dura». Se refería a que si un libro te resulta farragoso y pesado puedes dejarlo a un lado sin remordimientos de conciencia. A excepción de una etapa juvenil de formación, he practicado ese consejo a lo largo de los años y, creo, me ha funcionado razonablemente bien.
Tengo la extraña costumbre de inclinarme por lecturas duras en los momentos menos propicios. Por ejemplo, este agosto, durante los días de mayor canícula del verano, me he dedicado a la filosofía política y del derecho: Jon Elster, Hart, Dworkin, Walzer, Scott Shapiro y algún otro. Shapiro, en su libro “Legalidad”, dedica 60 páginas a dirimir qué es el derecho y por qué debería importarnos y casi te convence de que nadie sabe qué es el derecho y (lo que es peor), a nadie le importa. Dworkin, en “Justicia para erizos”, nos obsequia con 200 páginas sobre la Teoría de la Interpretación que no sabes cómo interpretar. Y podría seguir. Coge cualquier tema de humanidades-sociales, vete a la Wikipedia, y te toparás con siete teorías vigentes que compiten entre sí. Que quieres un panorama más amplio y profundo sobre un tema específico, por ejemplo en Teoría del Derecho, te vas a la estupenda “Enciclopedia de filosofía y teoría del derecho” (los tres tomos disponibles en internet). En “Técnicas argumentativas y clases de argumentos”, página 332 del primer tomo, entre un montón de obviedades, te dice:
“La teoría de la pretensión afirma que tanto el sistema jurídico como las normas jurídicas individuales y las decisiones jurídicas tienen necesariamente una pretensión de corrección.”
¡Hay una Teoría de la Pretensión! Pues nada, por teorías que no quede.
Confieso que, excepto el de Jon Elster, no he terminado ninguno de los libros arriba mencionados. Una de las artes más perfeccionadas por los escritores es la de captar el interés del lector en las primeras páginas de un libro; el problema viene cuando toca desarrollar el plan y entras en la argumentación: lo que no te suena obvio te parecerá trivial, si no lo encuentras oscuro y farragoso lo verás pesado y bizantino. Eso te lleva al desconcierto, la irritación y…, a dejarlo para un más tarde que nunca llega. Si en ese estado de frustración y desasosiego cae en tus manos “Las ciencias sociales como forma de brujería” de Andreski, lo hojeas, te relames, y pronto te sientes culpable de caer en el sesgo de confirmación. Pero qué carajo, suena divertido y certero. Pues a por él.
El libro de Andreski es una crítica devastadora al estado de las ciencias sociales a finales de los años sesenta, pero creo que muchas de sus objeciones siguen vigentes en pleno siglo XXI. En mayor o menor grado, ninguna de las ramas del revolutum “humanidades-sociales” se libra de su atención y hay leña para todas: filosofía, sociología, antropología, psicología, economía, derecho… Es un libro escrito en un tono sañudo, implacable, virulento y, curiosamente, del mismo modo que Andreski acusa a sus criticados de verbosidad pseudocientífica, él cae en una especie de verbosidad furiosa, sin que ese exceso le quite valor a la mayoría de sus reparos. Si acaso, le añade un punto de gracia, siempre que el lector no se dé por aludido. Ya lo advierte en el prólogo:
“Como el libro presente se ocupa de los fenómenos que deben considerarse como indeseables desde el punto de vista del progreso intelectual, las referencias a la literatura normalmente son derogatorias. Esto no quiere decir que yo crea que no se ha producido nada de valor; pero no se puede escribir sobre todo a la vez y esto es más bien un opúsculo que un tratado. En mis publicaciones anteriores se hallarán citadas numerosas contribuciones positivas al conocimiento, y mencionaré muchas más en otros libros actualmente en preparación, especialmente si vivo lo suficiente para escribir un tratado general.”
En pocas palabras: Andreski ya ha dicho cosas positivas sobre las ciencias sociales en sus escritos anteriores y lo hará en los posteriores, pero no las esperes en este libro.
Terminada la lectura en un suspiro, me puse manos a la obra con una reseña que salió larguísima y no conseguía trasmitir el aire del libro de Andreski. Es un autor que, a menudo, debido a su promiscuidad combativa, cae en lo que podríamos llamar el “desorden de la batalla” y, aunque cada capítulo tiene un objetivo, en el fragor del choque, no duda en disparar a todo lo que se mueve, con lo que resulta difícil de resumir sin desvirtuarlo. Eso por un lado. Por otro, también cuenta que tengo tres o cuatro reseñas atrasadas y cierta prisa por liquidarlas.
Si, como a mí, te impactó las “Imposturas intelectuales” de Alan Sokal, piensa que el libro de Andreski es su precursor como lo demuestra con su primera cita en la introducción:
“Mientras la autoridad inspira un temor respetuoso, la confusión y lo absurdo potencian las tendencias conservadoras de la sociedad. En primer lugar, porque el pensamiento claro y lógico comporta un incremento de los conocimientos (la evolución de las ciencias naturales constituye el mejor ejemplo) y, tarde o temprano, el avance del saber acaba minando el orden tradicional. La confusión de ideas, en cambio, no lleva a ninguna parte y se puede mantener indefinidamente sin causar el menor impacto en el mundo.”
STANISLAV ANDRESKI, Social Sciences as Sorcery, 1972, pág. 90.

Recomendación: Ante el riesgo de descartar el “opúsculo” de Andreski por exagerado o caducado, aconsejo la lectura de “La explicación del comportamiento social” de Jon Elster (2007), profesor Robert K. Merton de Ciencias Sociales con especialidad en ciencia política y filosofía en la Universidad de Columbia, donde se encontrarán muchas de las objeciones de Andreski explicadas de manera más amplia y constructiva. Y una ironía: Robert K. Merton, de cuya cátedra es titular Jon Elster, es una de las “víctimas” del libro de Andreski.
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jueves, 31 de marzo de 2016

LA MITAD DE LA VERDAD (Szacki 02) de Zygmunt Miloszewski - Divertida, opulenta y sugestiva que compite sin complejos con la novela negra nórdica. - Valoración 9 casi 10


Título original Ziarno prawdy
Traductor Francisco Javier Villaverde González
Páginas 456
Idioma Español
Publicación 2011 (2016)
Editorial Alfaguara
 
En esta novela, segunda de la serie Szacki, despues de “El caso Telak”, Miloszewski cumple a la perfección con lo normativo del género y lo expande a lo ancho y lo hondo en un equilibrio gozoso que no perjudica la tensión narrativa. El diseño del protagonista y los personajes principales es directo y completo. Los secundarios tienen cuerpo, densidad y buenas historias. Abre el suspense en varias direcciones y lo enriquece sin perderse. Su narrativa es opulenta, repleta de detalles que interesan sin desorientar al lector ni distraer la historia. Cuando debate sobre la estrechez cultural y combate los tópicos de la psicología social polaca: el catolicismo imperante, el antisemitismo histórico y profundamente arraigado; lo hace desde dentro de la trama, imbricado con la investigación (el encuentro de Szacki con el joven rabino es memorable). Hasta tiene sus dosis de aventura gótica cuando exploran los túneles laberínticos que perforan el subsuelo de Sandomierz en busca del desaparecido Szyller.

Teodor Szacki es racional, escéptico, prepotente y áspero. Desprecia la estupidez de la prensa y es muy crítico con la estrechez cultural de los polacos. Tiene una fuerte pulsión erótica que se revela a lo largo de toda la novela y que, supongo, refleja la represión sexual y los tabúes católicos de la sociedad polaca.


El fiscal Teodor Szacki, ahora divorciado, tiene nuevo destino en Sandomierz, pequeña ciudad de unos 27.000 habitantes a orillas del Vístula y unos 200 kmts de Varsovia. Su nueva jefa, Maria Miszczyk, tranquila y maternal, admira su impresionante carrera y lo obsequia con pastelitos caseros. La fiscal Sobieraj, su compañera a la que Szacki se refiere, para sus adentros como “el chochin intachable”, lo ve como un intruso engreído y siente rechazo hacia él. Su exmujer, Weronika, tiene nueva pareja y Hela, su hija preadolescente, muestra poco interés en visitarlo. Szacki se siente solo, inadaptado, irascible y asfixiado en el ambiente provinciano de Sandomierz.

Aparece el cadáver de, Elżbieta Budnik, una conocida activista social, desnuda, lavada y degollada, víctima de lo que parece una muerte ritual judía. Su marido, Grzegorz Budnik, presidente del pleno municipal y al principio sospechoso, también muere en circunstancias parecidas. Es una pareja modélica, admirada y querida por todos; pero el fiscal descubre que Elżbieta mantenía una relación con el rico empresario Jerzy Szyller, nacionalista polaco y antisemita camuflado. Szacki le pone vigilancia, pero Szyller desaparece.

Los indicios hallados en las dos escenas del crimen quieren dirigir la investigación hacia un posible asesino de origen judío que practica ejecuciones rituales. El fiscal no lo descarta, pero contempla otras opciones que lo llevan a explorar la complejidad de las relaciones locales y los lastres de la historia.

Miloszewski con una novela divertida, opulenta y sugestiva, compite sin complejos con la novela negra nórdica. Le pongo un 9 por el pequeño lío que me hice con la inculpación del inspector Leon Wilczur; si no de daría el 10.



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jueves, 10 de diciembre de 2015

EL CASO TELAK (Szacki 01) de Zygmunt Miloszewski

Título original Uwiklaine
Traductor Francisco Javier Villaverde González
Páginas 416
Idioma Español
Publicación 2007 (2015)
Editorial Alfaguara
 
Estupenda novela. Habrá que estar pendiente de la secuela. Un hombre es asesinado en una sesión de Terapia de la Constelación Familiar. El fiscal Szacki investiga el caso al tiempo que inicia una relación con una periodista. Resuelve el caso sin atreverse a investigar a una mafia de los exservicios secretos de la Polonia comunista que lo amenazan con matar a su familia. Estilo fresco, con un toque de humor. Trama muy bien montada que se resuelve en las páginas finales y rica caracterización de los personajes. Un 9