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sábado, 28 de septiembre de 2019

EN PIEL AJENA (Garda 02) de Tana French - Sobran páginas y falta pegada - Valoración 7/10

Título original: The Likeness (2008)
Serie Garda 02
Editorial: RBA (2011)
Páginas: 656

Sinopsis de la editorial.
Tarde o temprano, el pasado siempre vuelve.
Hacía mucho que Cassandra Maddox no oía hablar de Lexie Madison; en concreto cuatro años, cuando Frank Mackey, su superior en Operaciones Secretas, le ordenó infiltrarse en el mundillo de la droga bajo una nueva identidad: Alexandra Madison, estudiante del diversity College de Dublín. Después de aquella misión, abortada cuando fue apuñalada por un paranoico, Cassie se incorporó a Homicidios y más adelante a Violencia Doméstica, y el nombre de Lexie cayó inevitablemente en el olvido… Hasta el día en que, en un bosque a las afueras de Glenskehy, no muy lejos de Dublín, se halla el cadáver de una joven identificada como Lexie Madison. La noticia sume a Cassie en el desconcierto. «Aquella joven era yo»: sus mismos ojos, su nariz respingona; ambas son como dos gotas de agua. Aprovechando esta inexplicable coincidencia, Mackey urde un plan tan ingenioso como arriesgado para descubrir al asesino: «resucitar» milagrosamente a Lexie ante la opinión pública y hacer que Cassie adopte, por segunda vez, su antigua identidad.
Seducida por el reto, Cassie se instala en Whitethorn House, donde Lexie convivía en aparente armonía con cuatro excéntricos estudiantes, sobre quienes recaen todas las sospechas. Mientras trata de echar abajo las coartadas de cada uno ellos, Cassie empezará a sentirse fascinanada por la mujer que le «robó» su creación y por este grupo tan peculiar, en especial su líder… Una fascinación que alterará el devenir de la investigación y pondrá en peligro su vida.

Comentario.
Resulta que los personajes que deberían ser fascinantes no lo son, ni los cuatro de Whitethorn House, ni Lexie Madison, la suplantadora suplantada. Páginas y más páginas de almuerzos, cenas y veladas alcohólicas en el caserón no consiguen que el lector simpatice o llegue a odiar a ningún personaje porque no llega a conocerlos. Y no los conoce porque están huecos, apenas algo más que poses. Te inclinas a sospechar que la regla que prohíbe hablar del pasado al grupo es un artificio de la French para evitar tener que llenarlo. Para que la novela funcione, el lector debe entender el proceso de identificación de la detective Maddox con el grupo que infiltra, y eso, a pesar de los esfuerzos de French, no sucede. No es fácil dotar de contenido a un grupo de intelectuales excéntricos que los haga creíbles, corpóreos, si no eres una A. S. Byatt, una Iris Murdoch, una Doris Lessing, o, en clave de humor, un DavidLodge, y Tana French no lo es. Posee agudeza, buen estilo y una facilidad narrativa exuberante (a veces desmesurada), pero le falta un peldaño para culminar las tramas y el acabado de algunos personajes. Frase a frase, página a página y la serie Garda tomada en su totalidad, es de lo mejor que hoy se puede leer del género negro al estilo inglés, como queda demostrado en FaithfulPlace al pintar el ambiente proletario de un barrio degradado de Dublín, al representar el mundo adolescente en El lugar de los secretos, o al describir el descenso a los infiernos de la locura de la familia Spain en Nohay lugar seguro.
Llama la atención que sus dos novelas de ambientes cerrados, el caserón del grupito excéntrico de En piel ajena y el internado de El lugar de los secretos, son seguramente sus dos novelas más flojas y las únicas no premiadas (me reservo la opinión sobre El silencio del bosque que aún no he leído). ¿Será porque este tipo de obras requieren una arquitectura más contenida, precisa y menos dispersa?

Buena entrada de Frank Mackey como secundario que será el protagonista y narrador de la siguiente novela de la serie: la excelente Faithful Place.
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sábado, 7 de septiembre de 2019

EL LUGAR DE LOS SECRETOS (Garda 05) de Tana French - Casi 700 páginas de interrogatorios a ocho adolescentes. - Valoración 8,5/10

Título original: The Secret Place (2014)
Serie: Garda 05
Traducción: Gemma Deza
Editorial: RBA Libros (2015)
Páginas: 688

“Ya hemos explicado por qué los adolescentes son tan depresivos, geniales, estúpidos, impulsivos, inspiradores, destructivos, autodestructivos, generosos, egoístas, imposibles y capaces de cambiar el mundo”
Robert Sapolsky: Compórtate
Esta frase del prestigioso científico viene como anillo al dedo para avanzar lo que nos espera en “El lugar de los secretos”, la quinta entrega de la serie Garda que se desarrolla en el ambiente cerrado de un internado femenino.
Holly Mackey tenía 9 años en Faithful Place, ahora tiene 16 y estudia en régimen de internado en St. Kilda, un colegio pijo y exclusivo para chicas. Una mañana se presenta en la oficina de Casos Abiertos y le entrega a Stephen Moran una foto de Chris Harper con una nota que dice “Se quien lo mató”. Chris es un estudiante de Colm, un internado para chicos cercano al de St. Kilda, que el año anterior apareció asesinado en los jardines del colegio de Holly. Moran ve su oportunidad de poner un pie en Homicidios y le lleva la tarjeta a Antoinette Conway, la detective a cargo del caso Harper que no pudo cerrarlo el año anterior; le pide que lo deje colaborar y Conway acepta.
Las 688 páginas de la novela se dedican a un día de interrogatorios en St. Kilda con flashbacks intercalados de secuencias del año anterior que avanzan hasta llegar al día de la muerte de Chris Harper. Los interrogatorios se centran en ocho chicas pertenecientes a dos grupos rivales: el de las “popus” liderado por Joannne y el de las “raritas”, del que forma parte Holly y está liderado por Selena. Conway, un año antes, había topado con el muro hermético de las chicas reacias a colaborar, y esta vez cede la iniciativa a Moran confiando en su empatía y su buena conexión con Holly.
La novela es un gran fresco donde se visualizan “in extenso” cuatro grandes choques de opuestos:
1.       El de clases: Moran y Conway, de origen proletario y educados en colegios públicos, sienten una recelosa aversión (que se esfuerzan en mantener bajo control) hacia las niñas pijas que entrevistan.
2.       El muro infranqueable entre adolescentes y adultos se materializa en el frente común de “popus” y “raritas” para cerrar filas y hacer mutis ante la policía contra los que despliegan todas sus habilidades de disimulo y manipulación.
3.       El enfrentamiento de géneros entre adolescentes muy claro en las estrategias de autoprotección de las “raritas” contra lo que consideran el único objetivo de los chicos: “meterse en sus bragas”. Les atraen los chicos, claro, pero se resisten a ser confinadas a su papel de pañuelos de usar y tirar. Por eso se refugian en el grupo, estrechando sus lazos de lealtad hasta el punto de ser clasificadas por los otros como lesbianas. Harper, que ha refinado sus estrategias de conquista, consigue romper sus defensas seduciendo a Selena, la líder de las “raritas”, y provoca dos reacciones extremas: la de Julia que se acuesta con él para apartarlo de Selena, y la de Beca que no puedo revelar.
4.       La competencia feroz entre grupos (clanes) de chicas, sus rituales de acercamiento y seducción en el centro comercial que es el punto de encuentro con los chicos. Las jerarquías de grupo y los distintos liderazgos: Joanne, la alfa de las popus, es autoritaria, maquiavélica y busca sumisión. Selena, la líder de las raritas, obtiene adhesión incondicional sin buscarla porque es sensible, inteligente y mediadora.
Expliqué en otro lugar por qué, en su día, aparté esta novela y su lectura quedó sin terminar. Ahora conozco a Holly, a Moran y a Conway, he leído tres novelas de Tana French de un tirón y mi predisposición no puede ser más favorable. Aun así, a no ser que tengas un interés especial en el mundo adolescente, no recomiendo entrar en su obra por esta puerta.
La French escribe bien y puede que se regocije un pelín al hacerlo, pero es de lo mejorcito del género y me alegro de haberla descubierto.

Narra Stephen Moran y dirige la investigación Antoinette Conway con una discreta aparición de Frank Mackey, ¿Lo había dicho?
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jueves, 29 de agosto de 2019

FAITHFUL PLACE (LA ULTIMA NOCHE DE ROSE DAY) - Garda 03 - Anatomía de un barrio proletario de Dublín - Valoración 9/10

Título original: Faithful Place (2010)
Traducción: Gemma Deza Guil
Serie: Garda 03
RBA Libros (2013)
Páginas 544

“Así que deja ya de revolotear como una virgen agarrándose las bragas y dime qué opinas de la teoría del detective Kennedy.” Así las gasta Frank Mackey, el narrador de “La última noche de Rose Day”.
A mediados del 2012 dejé la lectura de “En el silencio del bosque” y cerré mi puerta de lector impaciente a Tana French con el comentario: “estilo sobrecargado y progreso lento” (lo veo en la Excel donde registraba mis lecturas). Hice un segundo intento a finales del mismo año con “El lugar de los secretos” y lo mismo, la dejo con el comentario: “no estoy para novelas de adolescentes”. Este agosto de 2019 leo de un tirón cuatro novelas de su serie Garda y me convierto en un devoto incondicional de esta magnífica escritora. ¿Qué ha cambiado? Pues supongo que quería una lectura de descanso y me hallaba mejor dispuesto a abordar algo largo y prolijo (estuve dudando entre la French y Memoria traidora, la única novela de Elizabeth George traducida al catalán), me decidí por “Intrusión”, me gustó y puse la quinta dispuesto a devorar la serie entera. Resultado: Tana French, apartada a un lado en su día, pasa a ser una de mis escritoras favoritas.

“Faithful Place es una angosta calle sin salida enclavada en medio del caos, como un giro equivocado en un laberinto. Está a diez minutos a pie del Trinity College y de la elegante calle comercial Grafton, pero en mi época no estudiábamos en Trinity y los alumnos de la universidad no se dejaban caer por nuestros lares. No era una zona peligrosa, sino simplemente marginal, poblada por obreros, albañiles, panaderos, parados y algún que otro suertudo que trabajaba en la cervecería Guinness y disfrutaba de cobertura sanitaria y clases nocturnas.”
Frank Mackey es en la actualidad un detective de operaciones encubiertas en Dublín. De mediana edad, divorciado de Olivia, abogada e hija de padres acomodados. Tienen una niña, Holly, de nueve años a la que Frank recoge los fines de semana. Hace 22 años, Mackey vivía con su familia (padres y cuatro hermanos) en Faithful Place, una calle de un barrio pobre de Dublín. Tenía 19 años y había decidido fugarse a Londres con su novia Rosie, pero el día de la fuga, la espera durante dos horas y ella no se presenta. Frank piensa que Rosie ha cambiado de idea, pero harto de una madre manipuladora y un padre alcohólico y violento, decide marcharse solo. Durante más de veinte años no ha vuelto a saber nada de Rose ni ha tenido contacto con su familia, hasta que recibe una llamada de su hermana diciéndole que se ha encontrado la maleta de Rose en el 16 de Faithful Place, una casa abandonada y en ruinas. Frank regresa a su barrio y descubre el cadáver de su primera novia en un boquete bajo una losa de hormigón. Mick Kennedy, de la brigada de homicidios, se hace cargo del caso y se niega a que Frank colabore arguyendo su implicación personal, pero éste decide realizar una investigación paralela con la ayuda de Stephen Moran, un simple patrullero incorporado como refuerzo en el equipo de Kennedy. La hipótesis oficial de Mick es que Kevin, el hermano pequeño de Frank, mató a Rose y al aparecer el cadáver 22 años después se suicida. Frank no la comparte y buscará al culpable en la historia del vecindario y la familia.

La inmersión de Frank en su viejo barrio del Dublín proletario, el contraste entre un pasado duro y un presente degradado, forman un cuadro memorable digno del mejor naturalismo de un Zola. Su voz de narrador cínico, desarraigado de una sociedad donde la religión pesa como una losa, la familia es una cárcel autoritaria y la sociedad un cepo de trampero, es el principal atractivo de la, hasta ahora, la mejor novela de la serie.
“Personalmente considero la religión una gilipollez, pero cuando tienes delante a una niña de nueve años sollozando que quiere saber qué le ha ocurrido a su hámster, desarrollas una creencia instantánea por cualquier cosa que alivie la pena de su rostro—. Claro que sí, cariño. Ahora mismo ya estará ahí arriba, sentado en un banco de millones de kilómetros de longitud, bebiéndose una Guinness del tamaño de una bañera y ligando con alguna chica guapa.”
En Faithful Place el tiempo parece estancado. Si los hijos tenían aspiraciones, los años las han devorado: “Pongamos por ejemplo a Mandy, ¿vale? Es la viva imagen de su madre. Se casó a las primeras de cambio, dejó de trabajar para cuidar de su familia, se convirtió en una buena esposa, en una buena madre, y vive en la misma casa. Juro por Dios que lleva la misma ropa que llevaba su madre. Y lo mismo ha sucedido con todo el mundo a quien conocíamos: se han convertido en sus padres, aunque se dediquen a vociferar que ellos son diferentes.”

Narra Frank Mackey, agente encubierto y padre de Holly, aquí con 9 años, que con 16 interviene en “El lugar de los secretos”. Mick Kennedy es el investigador a cargo y antagonista de Mackey que luego narrará “No hay lugar seguro”. Aparece por primera vez Stephen Moran, chupatintas del equipo de Kennedy e informador infiltrado de Mackey; luego narrará “El lugar de los secretos” donde trabaja como segundo de Antoinette Conway. En “Intrusión”, Moran vuelve a trabajar como segundo de Conway, pero narra ella. Visto así parece un lio, la cosa pide a gritos un cuadro con novela, narrador, primer y segundo protagonistas y apariciones cruzadas. Quizá lo haga cuando haya leído las seis novelas de la serie.


Frank Mackey y Antoinette Conway, el uno cínico y taimado, la otra dura y directa, son los dos personajes más interesantes de la serie. Hacia el final de “El lugar de los secretos”, en el interrogatorio a Holly, los dos mantienen una tensa confrontación que echa chispas. Para variar, os daré uno de esos consejos que yo no aplico: leed la serie por orden y obtendréis el placer añadido de ver como los personajes se agrandan al ser presentados desde distintas perspectivas.
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domingo, 25 de agosto de 2019

NO HAY LUGAR SEGURO (Garda 04) de Tana French - French te obliga a pelear los 12 asaltos y te gana por KO técnico - Valoración 8,5/10

Título original: Broken Harbour (2012)
Serie: Garda 04
Traducción: Gemma Deza Guil
Editorial RBA Libros.
Páginas: 640

Locura y muerte en la Irlanda de la burbuja inmobiliaria y la crisis financiera. El lugar: Ocean View cerca de Broken Harbour, una urbanización construida durante el boom inmobiliario en un lugar perdido que con la recesión quedó medio acabada, vacía y abandonada. Vendida sobre planos, la falsa promesa paradisíaca para clases medias ahora era una urbanización fantasma donde vivían unas pocas familias hundidas en la miseria por la crisis financiera del 2007. Las víctimas: la familia Spain, los dos niños aparecen asfixiados en sus camas, Pat, el padre, muerto a cuchilladas y Jenny, la madre, muy malherida pero aún viva. Los investigadores: Mick Kennedy (Scorcher), el detective a cargo y mentor de Richie Curran, el ayudante novato. El narrador: Mick Kennedy, detective muy reglamentista, de manual, que fue el investigador principal en “La última noche de Rose Daly”, narrada por Frank Mackey.

Es como asistir al descenso a los infiernos de una de esas familias modélicas que aparecían en los folletos publicitarios de las nuevas urbanizaciones que surgían como setas en tiempos del boom: padres jóvenes, atractivos, la pareja perfecta que desea prosperar y criar a sus hijos encantadores en una casa con jardín y columpios. Cuando todo eso se derrumba, el sueño se convierte en encerrona; pero ellos se empeñan en ser positivos y mantener viva la esperanza, la ficción. Aprietan los dientes y tratan de conservar las apariencias, de que nadie perciba en sus caras y sus conductas las huellas del fracaso. Pero la olla a presión – “el amor sepultado bajo toneladas de presión” -, revienta y los despeña por el abismo de la locura.

Mick Kennedy, el policía modélico con el porcentaje de casos resueltos más alto de la brigada, es quien habla en primera persona y da el tono formal, eficiente y casi profesoral de la narración. Al comienzo parece que le esté leyendo a Richie Curran, su joven pupilo, el manual oficial del detective de homicidios. Esa parte se hace un poco pesada, pero pronto el lector se empapa del clima opresivo de la novela, se sumerge en los largos y elusivos interrogatorios y observa pasmado como la novela avanza hacia algo amenazante y oscuro.
Richie Curran, al principio mero oyente, discípulo aplicado de las lecciones que imparte Mick, se revela cada vez más incisivo socavando con sus dudas las certezas del veterano detective, quien debe enfrentarse a sus propios demonios del pasado: el suicidio de su madre ahogada en la playa de Broken Harbour y una hermana esquizofrénica de la que se siente responsable. La corrección procesal de Kennedy se tambalea cuando Curran le opone un contundente dilema moral: si el crimen es el resultado de una cadena de desgracias y la reacción previsible del asesino es el suicidio, ¿hay que dejar que lo haga mirando hacia otro lado y cerrando el caso en falso?


Si hay dos caminos, el corto y el largo, Tana French siempre escogerá el largo, el que implica una inmersión total en el contexto familiar y social del crimen, desgranando las historias personales de todos los implicados: victimas, policías, familiares, amigos, pasado y presente. Te parecerá que se recrea, que algunas escenas son innecesariamente largas o superfluas. Es el precio que hay que pagar por una escritora omnívora a quien todo le interesa. No escribe para impacientes; sabe que las cumbres se alcanzan paso a paso y que las vistas desde la cima serán la recompensa. Con la French no puedes ir con prisas, te obliga a pelear los doce asaltos y te gana por KO técnico.
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domingo, 18 de agosto de 2019

INTRUSIÓN (Garda-06) de Tana French - Envolvente, para leer sin prisas - Valoración 8/10

Título original: The Trespasser (2016)
© de la traducción: Julia Osuna Aguilar, 2017
© AdN Alianza de Novelas
Páginas: 528

Sinopsis de la editorial.
La brigada de homicidios de Dublín dista mucho de ser lo que había soñado la detective Antoinette Conway. El único que parece alegrarse de su presencia es su compañero, Steve Moran. El resto de su trabajo es una acumulación de casos ingratos, novatadas hirientes y acoso laboral. Antoinette es una detective fiera y con la piel muy dura, pero está llegando a su límite. El nuevo caso que le asignan parece sencillo: otra pelea de novios que acaba mal. Aislinn Murray es rubia y guapa. Y ha aparecido tan impecablemente arreglada como muerta en medio de su salón propio de un catálogo de muebles, al lado de una mesa dispuesta para una cena romántica. Nada tiene todo esto de llamativo. Excepto que Antoinette está segura de haberla visto antes en alguna parte. Y porque, al final, su asesinato será bien poco de los de manual. Porque otros detectives intentarán presionar a la pareja protagonista para que arresten al novio de la víctima lo antes posible. Porque al fondo de la calle donde vive Antoinette, acecha una figura en la sombra. Y porque la amiga de la víctima parecía olerse que Aislinn estaba en peligro. Todo lo que van averiguando sobre ella la aleja cada vez más de la muñequita de papel cuché que aparentaba ser. Antoinette sabe que el acoso laboral la ha vuelto paranoica, pero no es capaz de saber hasta qué punto: ¿es este caso un paso más en la campaña para echarla de la brigada o fluyen corrientes más oscuras bajo su superficie reluciente?

Comentario.
En cada novela de la serie Escuadrón de Homicidios de Dublín, French cede la voz narrativa y el protagonismo principal a un detective distinto adaptando el tono y el estilo a la personalidad y el contexto vital del nuevo narrador. En la anterior entrega, El lugar de los secretos, la quinta de la serie narraba Stephen Moran, un detective amable, prudente e imaginativo, pero muy crítico y suspicaz. Su compañera, Antoinette Conway, ruda, directa, paranoica y cabreada con el mundo, el extremo opuesto a Moran, es ahora en Intrusión, la sexta y última entrega por ahora, la narradora y protagonista. La dinámica entre los dos detectives y la evolución de su relación es un aspecto interesante de la novela. Un tercer detective, Breslin, el más veterano y experimentado, se inmiscuye en el caso para desviar la investigación de Conway y Moran.
Las novelas de Tana French son un hibrido de thriller procedimental y psicológico apoyado en largas entrevistas – o interrogatorios – a testigos y sospechosos, y en exprimir las contradicciones personales entre los detectives que investigan el caso. A mi entender peca casi siempre de ser demasiado prolija – sobran páginas -, a veces redundante – marea la perdiz -, y tiende a confundir el interrogatorio policial con el diván del terapeuta. Como Elizabeth George y Minette Walters, French es heredera de las renovadoras P. D. James y Ruth Rendell. Escribe bien, su mirada psico-sociológica es penetrante y, si dispones de tiempo, es entretenida. Leo en paralelo “No hay lugar seguro”, una de sus obras más apreciadas por la crítica, y resulta absorbente. Creo que la Walters es más implacable en sus interrogatorios y la George más incisiva, pero si no te dejas llevar por las prisas, Tana French puede ser envolvente y adictiva. 
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