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sábado, 11 de julio de 2020

AMOR INTEMPESTIVO de Rafael Reig - El cinismo bien entendido arremete contra uno mismo. - Valoración 8,5/10

Tusquets Editores (2020)
Páginas: 256

A Rafael Reig le gusta definirse a sí mismo como escritor que pasó “de joven promesa a malogrado sin parada en estaciones intermedias”, aplicándose esos azotes sarcásticos que tanto ha repartido por doquier en sus artículos de crítica literaria aparecidos en diversos periódicos y recopilados en el tronchante Visto para sentencia (Caballo de Troya 2008):
“Que debo condenar y condeno a D. Antonio, como autor de los delitos de cursilería llamativa y recurso al tópico, a la pena de redactar su próxima novela en forma de atestado de la Guardia Civil, sin metáforas ni hortalizas y con uso continuado del llamado «gerundio benemérito» («Encontrando al sospechoso y habiendo procedido», etc.).”

Azotes, ya los repartía en esa divertida y barroca historia de la literatura novelada que es Manual de literatura para caníbales (Debate, 2006); reeditada en dos volúmenes por Tusquets en 2016: Señales de humo y La cadena trófica:
“Vio también a Camilo José Cela absorbiendo un litro de agua por el ano. Después el premio Nobel se comió doce huevos fritos y soltó una ventosidad atronadora. Vio a Luis García Montero y Almudena Grandes abrazados y cantando: «Benet y vamos todos con flores a Marías».” Cinco carambolas de una tacada.
En una entrevista, con motivo de la publicación de Unárbol caído (2015), - para mí su primera gran novela-, Reig declara:
"Yo he sido brillante, ingenioso, irónico... Eso lo tengo por naturaleza, estoy dotado. He hecho libros dedicados a exhibir mi gran talento. Ahora llega el momento de dejar de exhibir el talento y de tenerlo. Ya no es cuestión de ponerme en el borde de la piscina y hacer posturas, ahora me tiro y tengo que llegar al otro lado.”

Cuesta distinguir cuánto hay de sinceridad, frustración o resentimiento en un escritor tan hábil, ingenioso y, a ratos, taimado graciosillo como Reig cuando hace autobiografía en Amor intempestivo (2020), su última novela. Es lo que tiene el ingenio, que también funciona como cortina de humo. Los temas son la familia y su devoción por los padres, amores y lances sexuales, amigos, estancias académicas en USA, abusos alcohólicos y fracasos literarios.

Empieza repartiendo leña a los escritores consagrados de la generación anterior (no los nombra porque no hace falta): Julián Marías, Muñoz Molina y Juan José Millás:
“Nuestros predecesores aguantan el tipo como pueden, a sabiendas de que son un anacronismo. Míralos: uno escribe a máquina y se comunica por fax, otro se hace pasar por neoyorquino de Brooklyn con acento andaluz, otro se mete en armarios empotrados que dan a su otro yo... En fin, se comportan como cuñados con una copa de más en la boda de su hermana, o como filatélicos obsesos y empecinados.”
Ignorado y ninguneado por otros santones de éxito, los despacha con una frase cáustica como patada en el culo: Vila-Matas “estaba bebiendo whisky y me saludó, desde su bruma insensata, con mirada borrosa”. Muñoz Molina “convirtió el saludo en una despedida inmediata mediante una maniobra que debía de haber aprendido de algún alcalde en campaña electoral.”

Se apunta a la teoría de su amigo Antonio Orejudo sobre la “novela vegetal” que, igual que la hamburguesa vegetal se inventó para los vegetarianos que no les gustan las verduras, aquella se escribe para el público que no le gusta la literatura: “tenían apariencia de literatura, pero no eran más que tebeos dirigidos a quienes se aburren con la literatura.”

¿Y de los suyos? ¿De su “generación intempestiva”? Solo queda autocompadecerse:
“¿Y nosotros? No somos más que un hatajo de acreedores, se nos debe la gloria y vamos reclamándola por los rincones. Nuestras novelas pertenecen todas al mismo género literario que los cartones que ponen los mendigos al lado de su manta: pedimos una limosna de gloria contando nuestra triste vida, y lo llamamos autoficción.”
Avezado en captar el lado ridículo de casi toda actividad humana, explica la movida madrileña como un subproducto de los pandilleros y las paletas provincianas del que luego se apropiaron los pijos, los periodistas y los políticos: “las provincianas, las pardalas, las isidras, las paletas construyeron una ciudad incandescente escondida en aquel poblachón manchego”

Reig parece haber llegado a la conclusión de que para escribir (o vender) una gran novela hay que ponerle hondas emociones y sentimientos sinceros; pero sin convicción, sin creérselo ni estar hecho para eso. Y claro, no le sale más que con los padres, algún amigo y una o dos novias. Pertenece a la escuela de los cínicos y juguetones del lenguaje, de un GarcíaHortelano, un Caballero Bonald e incluso, de un confeso oportunista como Jesús Pardo, todos ellos obstinados en sumar wiskis, polvos y devoción por los clásicos, pues los contemporáneos son abyectos competidores. A estas alturas, situado uno en cierto agnosticismo alcohólico y sexual y ajeno al absolutismo de los clásicos (puede que Cervantes y el Lazarillo no lo hayan dicho todo), uno, decía, ya empieza a ver a esas generaciones de los 50 para acá enturbiadas en una nube de caspa. Alérgico a toda clase de “grandezas”, ni en el arte, el amor o, por supuesto, en la guerra, creo que las grandes cosas las hacen personas comunes, y sin proponérselo, por casualidad. Los grandes hombres suelen provocar grandes matanzas. Y los pequeños libros pueden ofrecer grandes satisfacciones, como éste y otros de Rafael Reig quien, en el fondo, no se cree lo de ser un escritor malogrado…, ni lo creemos sus lectores.

Un estímulo: El sentimiento moderado de frustración no es nada malo; se puede vivir con eso. E incluso se pueden escribir grandes novelas: ahí tienes a Philip Roth (aunque no sea de tu cuerda).

Un reproche: Alardear del currículo sexual de uno, ni que sea en tono de existencialista hastiado, con agradecimiento a unas señoritas o indiferencia hacia otras, sigue siendo cosa fea y demasiado español.

Dicho sea sin ánimo de ofender a uno de los escritores, intempestivo o no, que más me divierte del panorama actual.

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viernes, 26 de junio de 2020

Els tres diaris de Manuel de Pedrolo: DIARI 1986 – DIARI 1987 – DARRERS DIARIS INÉDITS Blocs 1988-1990 - Un cupaire d’ahir: anticapitalista, independentista i feminista.- Valoració 8,5/10



- Diari 1986, Edicions 62 (El Balancí) 1998, 392 pàgines
- Diari 1987, Edicions 62 (El Balancí) 1999, 392 pàgines.
- Darrers diaris inèdits.: Blocs 1988-1990, Edicions 62 (Biografies i memóries) 1991. 352 pàgines.

No faré distintinciones entre un o altre diari ja que presenten una continuïtat perfecta i es podrien haver editat en un sol volum. Els "Darrers diaris inèdits - 1988-1990" inclouen l'any 1988 complet, desembre de 1989 i gener de 1990. Mor el juny de 1990 a causa d'un càncer.

Manuel de Pedrolo (1918-1990), escriu uns diaris militants en defensa de les seves idees i combatent les contràries, entre les quals inclou totes les varietats de mitges tintes. Milita com ateu, antifranquista, independentista, marxista heterodox i erotòman feminista. Com antifranquista, adverteix la pervivència del franquisme en els poders de l'Estat dels anys 80; el seu marxisme heterodox és el que avui en diríem anticapitalisme; com a independentista avisa que la democràcia formal espanyola limita amb l'independentisme al qual, davant el menor indici, persegueix sense contemplacions i el tracta com a terrorisme violent.

Una de les seves primeres feines a la Barcelona de la postguerra va ser la de detectiu privat, més tard seria un dels precursors de la novel·la negra a Catalunya i el primer director de la col·lecció "Cua de palla". Amb una obra de més de 100 títols, és l'autor més prolífic de la literatura catalana. A més va traduir a Faulkner, Mailer, Miller, Sartre i d’altres, la influència dels quals pot rastrejar-se en la seva obra.
Als anys 80, durant el govern possibilista de Pujol, Pedrolo deia que ell era una de les poques veus independentistes que quedaven a l'Avui. Molts el titllaven de recalcitrant, un intransigent atrinxerat darrere de les seves conviccions radicals en defensa de la llengua i la cultura catalanes que només sobreviurien en una Catalunya independent. Res de federalisme, bilingüisme, ni mandangues de coexistència, tot el que no fos independència seria una forma d'ocupació. Pedrolo era un cupaire avançat al seu temps; de fet, avui, són les CUP els únics que el reivindiquen.

Als diaris ens parla de les seves passejades pels carrers de Barcelona amb parada obligada al mercat de llibres de Sant Antoni, visites a cal metge, vacances a Tàrrega on passa un mes ordenant els 4.000 llibres del seu pare… Un tipus solitari poc interessat en tertúlies i reunions amb amics, no eludeix breus converses amb desconeguts que es creua pel carrer, alguna puta, estranys que el truquen per telèfon ... Als seus 70 anys, molt pendent de l'erotisme de carrer (una dona que ensenya l'entrecuix baixant del taxi); feminista irreverent i defensor de la sexualitat femenina amb abundància de monges implicades. La dona, per Pedrolo, és una bomba de rellotgeria sexual refrenada per segles de repressió religiosa. Alguna cosa d'això hi haurà, però em sembla una imatge una mica fantasiosa de la dona, massa a la mida del voyeur, és a dir, com li agradaria a al voyeur que la dona es comportés: una astuta i desinhibida provocadora que domina les estratègies per arrossegar-lo al llit: entre les dames de Bocaccio, els llibertins del XVIII i les protagonistes de les pel·lícules de Tinto Bras (a qui, per cert, Pedrolo esmenta). Els diaris estan sembrats de contes eròtics, sovint esbossats, sempre transgressors dels costums o la religió.

-          Ataca als escriptors catalans que escriuen en castellà i als que escriuen en català però prosperen alineats al poder:
“Es repeteix un cop i un altre cop que el «millor» sigui aquell qui més sap atansar-se al poder (social, econòmic, polític…) o que més ben disposat es mostra a deixar-se «incorporar».
Foix és un conservador benpensant, a Pla li interessen les influiencias i la pesseta, Espriu defensa el espanyol i elogia l'infant i les infantes, Porcel és un arribista que confon la maduresa amb el servilisme, a Gimferrer només li preocupa la seva reputació ... Marcé, Mendoza, Vazquez Montalban, són espanyols que viuen a Catalunya. Que escriguin bé o no, és una qüestió menor que liquida amb un "mèrits a part. Segons sembla, Juan Marsé, no evoluciona gaire. Pedrolo esmenta una entrevista a l'Avui, el 1987: “Diu que no escriu en català perquè no li dóna la gana, i afegeix que va estudiar en castellà, que llegia còmics castellans, que veia pel·lícules castellanes… si fa no fa com tants d’altres que després bé han escrit en català. Sembla que no s’adoni que, si tothom hagués fet com ell, a hores d’ara el català ja no existiria; que s’hauria consumat, doncs, el genocidi cultural que Franco es proposava i del qual ens hauríem fet objectivament còmplices.” A La finestra de Vermeer, Rovira comenta una altra entrevista al diari Ara, el 2013 al mateix Marsé:«Escric en castellà perquè em dóna la gana», i el comentari de Rovira és ben bé el que fa Pedrolo. Curiosa coincidència en un espai de 23 anys.

Els poders de l'Estat i l'Església són colonialistes. No cedeix un pam; un pas enrere és una derrota. Sempre contesta en català: el truquen de l'ABC per demanar-li un article i es nega dient (en català) que només escriu en català. Es nega a concedir entrevistes als mitjans, a donar conferències i a participar en actes públics, mentre, per contra, rep nombroses visites d'estudiants a casa i atén les trucades telefòniques dels seus lectors. En el You Tube, només he trobat una entrevista que li fa en Puyal al programa "Vostè pregunta" el 1983. Molt interessant, certament. La trobareu aquí: https://www.youtube.com/watch?v=7tjT5yTL00M

-          Denúncia "L'Estat profund" que no està a l'servei de la societat:
“Uns homes van avenir-se a perseguir uns altres homes per tal de protegir un tipus d’Estat, i ara, quan l’Estat és un altre, també hi volen ser. Ells són i foren sempre, diuen, només servidors de l’Estat. Poc els importa que sigui dictatorial o que sigui democràtic; per a ells la societat no compta, o només compta en la mesura que en la societat nova hi ha prou gent que enyoren la vella. Volen ser admesos perquè tenen partidaris, quan no admetien els altres, llavors perseguits, que també en tenien. És una actitud que només s’explica si tens mentalitat de persecutor i, per tant, una tara que et fa inapte a governar, o sigui a servir no pas l’Estat sinó, a través de l’Estat, la societat. Dir-se servidor de l’Estat, com si únicament per a ell existíssim, em sembla monstruós. Si és normal organitzar-se per a poder viure, és ben patològic viure per a l’organització. Són molts els polítics que actuen com si pensessin el contrari, i això sol hauria de fer que els apartéssim de la vida pública.”

El lowfare i la policia patriòtica no s'acaben d'inventar. Arran de la seva amistat amb el llibreter Millà, segueix de prop la detenció del seu fill Lluís i de Salvador Domènech, acusats de terrorisme, tinença d'explosius, etc. Esmenta la publicació a La Vanguardia d'un informe policial i la trucada posterior d'un dels periodistes a la família Millà demanant disculpes i assegurant que es "van veure obligats". La diferència és que si abans "es veien obligats", avui, la premsa patriòtica publica aquests informes de molt bona gana. Gràcies a Internet, podem veure aquí l'informe: http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1986/12/27/pagina-17/32896557/pdf.html
Podria continuar, però millor si llegiu les gairebé 1200 pàgines on seguir ben bé el quefer diari i les reflexions, moltes premonitòries, d'un "intransigent" de la llengua i la independència de Catalunya. Si en els feliços 80 no li agradava com anaven les coses, que diria avui? S’arrencaria el bigoti, s'exiliaria, o faria les dues coses?

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viernes, 15 de mayo de 2020

DOS DIETARIS D'EN PERE ROVIRA: LA FINESTRA DE VERMEER (Any 2013) – MUSICA I POLS (Any 2017) – Dietarisme de proximitat – Valoració 8,5


- La finestra de Vermeer. Proa 2016. 520 pàgines.
- Música i pols. Proa 2019. 488 pàgines.

El dietarisme és un gènere obert on hi cap tot. L'escriptor parla del que veu, llegeix, sent, recorda o reflexiona. Pot ser més o menys autobiogràfic o íntim segons ens expliqui successos o sentiments personals o, com en el cas de Joan Fuster, quan opina sobre fets externs (art, història, política, societat ...), fer assaig amb dates com a títol. O si posem per cas JosepPla, en els seus quaderns, notes i viatges, el caire descriptiu és el de més pes. Així doncs i per simplificar, si el dietari pot ser íntim, opinatiu i descriptiu, Rovira abasta les tres facetes en un equilibri exemplar i sempre va de cara, sense amagar simpaties i antipaties, afinitats o discrepàncies; però, generalment, sense fer-hi sang.

La finestra de Vermeer.
Per fer-ho ras i curt, el millor elogi que pot fer-se d'un llibre és que no vols que s'acabi. Quan escriu aquest dietari que abasta l'any 2013, Pere Rovira té seixanta-sis anys, un més que jo avui. Parla dels llibres, els llocs, la música, el menjar, la poesia ..., comenta notícies del diari, les pel·lícules i concerts que veu a TV (surt poc), les visites a metge per a ell o la seva dona; tot senzill, naturalíssim i totalment quotidià, dins d'un dietarisme de proximitat escrit en un llenguatge nítid i en un to sincer. M'ha produït un sentiment d'identificació gairebé total. És un diari que, amb petites excepcions, podria ser el meu i el de molts de la nostra generació a un pas, ja, de la vellesa, si sabéssim escriure com ho fa Rovira.

Rovira és un home feliç que estima la seva dona, sent però accepta la distància amb els seus fills ja adults, tradueix a Baudelaire, l'apassiona la música clàssica i el jazz, va heretar del seu pare l'afició a la caça de la perdiu, li agrada passar uns dies a la casa del delta de l'Ebre i fer petites sortides a l'Horta de Sant Joan, Montblanc i Poblet. Què li preocupa? Afrontar la vellesa amb dignitat. Què l'irrita? L'atac obert, menyspreu o silenci dels intel·lectuals espanyols, molts d'ells amics, a l'anhel independentista de Catalunya. Què el decep? La creixent burocratització del món acadèmic, els seus petits neguits, bregues i picabaralles.
No falten anècdotes divertides o sorprenents com la de l'estudiant i amiga seva que acudia els diumenges a casa del professor Blecua, ja vidu, i l'obsequiava amb un estriptise. O la vegada que va visitar a Carlos Barral i va presenciar com aquest improvisava un article que des de "El País" li reclamaven per telèfon: va dir, un moment, va fer com que anava a buscar-lo, i va procedir a recitar-lo com si el llegís perfectament meditat i escrit. Impressionant.

Sorprèn comprovar en quina mesura som el producte del nostre temps i lloc; com compartim gustos, simpaties, antipaties i, fins i tot, manies. No ho sé ..., per exemple, vam deixar de llegir a Trapiello i els seus descomunals diaris - ja han de ser més de vint volums -, en el mateix moment i per les mateixes raons. Ho recordo perfectament: una bafada a nostàlgia de no sé què i menyspreu pel lector present juntament amb el vague afalac al lector futur.
L'estil presenta aquella fluïdesa natural tan difícil d'aconseguir que transmet facilitat, sinceritat i proximitat.

Música i pols.
Correspon a l'any 2017, quan Rovira compleix setanta anys, i segueix la mateixa tònica que l'anterior. El dia a dia de l'autor no ha patit canvis si exceptuem que ha deixat de practicar la caça de la perdiu.
Quan et fas gran, coses a les quals de jove eres indiferent i fins i tot participant, ara et provoquen enuig, molèstia i irritació, com els actes sorollosos de la festa major. Els sentiments d'en Rovira sovint són comuns i trivials, però com passava amb Montaigne, la trivialitat compartida el fa més proper:
"Festa, avui en dia, significa soroll idiota. De soroll, sempre n'hi havia hagut, a les festes soroll d'alegria, més o menys eufòric o ebri; música, cants, crits d'entusiasme o gamberrisme, etc. Ara, el soroll sobretot subratlla l'estat d'idiotesa dels que el provoquen. Aquí al poble, dijous a la nit, va consistir en un baix continu de txumba-txumba electrònic, al màxim nivell de decibels, en l'anomenat Krecinte de les penyes», a l'altra banda del parc, a uns cent metres de casa: va durar fins a les set del mati. Això significa que les més o menys dues-centes families que vivim a prop, algunes quasi a tocar, d'aquest recinte, no vam dormir en tota la nit. Suposo que això formava part del projecte festiu dels hominids del txumba-txumba i dels seus patrocinadors municipals. L'idiota contemporani no en té prou amb ser-ho, necessita ostentar-ho, inposar la seva condició mental als altres, només així queda satisfet."

Tant quan va de vell rondinaire com de montaignià tranquil, pot ser incisiu i clarivident:
"És magnific que cada dia augmentin les esperances de vida de la gent, però també valdria la pena que augmentessin les esperances a seques."

De vegades, indignat davant d'una notícia, deixa anar la seva opinió tal com li surt de l'ànima:
"Llegeixo al diari que els rescats bancaris europeus han costat més de 700.000 milions d'euros, pagats amb diners publics, dels quals ja se'n donen per definitivament perduts uns 218.000. (...) Tot això està aviat dit i apuntat, però demostra que estem en mans d'una colla de gàngsters, que a més a més posseeixen les més refinades qualitats de la incompetència. Una colla que no para de parlar, i això és el més espaterrant de tot, d'austeritat! Després de posar en circulació escandalosa les xifres més astronòmiques i de polir-se i embutxacar-se els diners de la gent de mig Europa."

Llegeix de tot, José Luis de Vilallonga, Pániker ... D'aquest últim diu:
"He llegit un dels dietaris de Salvador Pániker. No sé si m'he topat mai amb ningú més content d'haver-se conegut. (...) L'autor divaga inacabablement sobre teologia, filosofia, oriental i occidental, matemàtiques, música, política, sexe, teòric i pràctic, masclisme, economia... No se li escapa res, tot i que, en general, les conclusions dels seus discursos solen culminar en una mena de «tant em fot»), que ell presenta com a conciliació de contraris, o admissió de la varietat de les coses, o resistència a les opinions úniques. Però la impressió que acabem tenint és que, en efecte, tant li fot tot, excepte, per descomptat, Salvador Pániker. (...) és tan vanitós que vol que fins i tot la seva intel-ligência sigui inferior a ell mateix."

Bé, ho deixo. Això de citar tant no m'acaba d'agradar. Ho veig com una manera de reconèixer la pròpia incapacitat de transmetre una opinió coherent sobre un llibre. Acabaré amb una confessió segurament incorrecta: Potser és que sóc insensible, bàsic i incomplet en molts aspectes, n'estic segur; però clar, en Pere és poeta i jo de poesia no en sé res. Per a mi la vida és un anar fent i tota la resta és pura grandiloqüència; fins i tot, l'exaltació de la senzillesa em sembla insincera. És veritat que de vegades, llegint alguna cosa, m'he notat tocat en una fibra interna i em quedo parat i penso: que ha passat aquí ?. Però són textos en prosa, sense intenció poètica: no prosa poètica que, gairebé sempre, la trobo embafadora. Vull dir que noto poesia si no l'espero; ha d'aparèixer, no pot ser fabricada. No entenc res de res, tampoc aquesta dèria general per Baudelaire a qui trobo, sobretot, necrofílic. Però no em feu gaire cas, només he donat un cop d'ull a "Les flors del mal". I he de reconèixer un mèrit a la passió de Rovira per la poesia: ha esquerdat la meva arrelada (i impresentable) opinió sobre la poesia: que era cosa de gent fosca, somia-truites i rondinaires.

Llegiu els dietaris d'en Pere Rovira: ho passareu bé.

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sábado, 7 de marzo de 2020

LA NOVELA DE LA MEMORIA de José Manuel Caballero Bonald - Ingenio, agudeza, filigrana verbal y mala uva a todo trapo.- Valoración 9/10

928 páginas
Editor: Seix Barral (4 de febrero de 2010)
Colección: Biblioteca Breve

Ya hace muchos años que no leo nada por aquello de la insatisfacción del deber cumplido. Tampoco espero que una obra autobiográfica sea verdadera, me conformo con que no sea una justificación descarada de la mentira.
Creo que una reseña consiste en explicar de qué va el libro, si le gusta o no al reseñante y el por qué. Cada vez intento alejarme más de la teoría, ya sea literaria, histórica, filosófica, jurídica, etc., pues estoy convencido que la teoría siempre va a remolque de los hechos, los sucesos o las historias, y tiende más a espesar que a ayudar a entender. Por eso, ante un pedazo de memorias literarias como el que acabo de leer, no voy a entrar en teorías de la “narrativa del yo”, las traiciones de la memoria y otros pasatiempos académicos.

José Manuel Caballero Bonald (CB) es un poeta y novelista de la llamada generación del 50, de los García Hortelano, Gil de Biedma, Sánchez Ferlosio, Carlos Barral, Ángel González, Ferrater, Goytisolo, Alfonso Grosso, Juan Marsé… Fue un grupo muy heterogéneo de poetas, novelistas o las dos cosas. Yo leí a algunos de ellos en los años 70-80, solo novela (nunca he leído poesía). Me gustaron García Hortelano por la frescura de sus diálogos y su ingenio en general; Juan Marsé por la vivacidad y cercanía de sus cuadros sociales, y poco más. Las novelas de Alfonso Grosso y del mismo Caballero Bonald, de un barroco muy denso, me eran ajenas por los temas y casi indescifrables por el lenguaje. Señas de identidad y Don Julián, de Juan Goytisolo, publicadas de manera casi clandestina por una editorial mexicana, y por eso de lectura obligatoria, eran muy experimentales, duras de roer, de las de romperse la cabeza. Con sus memorias, Coto vedado y En los reinos de Taifa, pasa otro tanto: estilo tupido, rápido, cambios de ritmo, de punto de vista, saltos temporales…, carne de tesis de fin de carrera más que regocijo de paciente lector. Puede que vuelva a intentarlo. ¡Ah, sí! Me queda algo que decir de Sánchez Ferlosio, esa especie de Cioran madrileño embriagado de hipotaxis (subordinación sintáctica) y de un espíritu de contradicción casi universal, cuyos cuatro tomos de ensayos reunidos he descubierto recientemente. A Ferlosio hay que darle de comer a parte. Esos ensayos son un enorme baúl de las mil y una noches, y rebuscar en ellos, una cura contra el aburrimiento.

La novela de la memoria reúne, en un suculento volumen de casi mil páginas, las dos primeras entregas, Tiempo de guerras perdidas (1995), La costumbre de vivir (2001), más Olvidos aplazados, un colofón añadido en este volumen unificado. Habla de los lugares donde vivió o viajó: Jerez, Cádiz, Madrid, Mallorca, Colombia, Barcelona; de la gente que trató -sobre todo escritores-; cuenta anécdotas, pequeñas aventuras, episodios de su discreta participación en la lucha antifranquista. Mallorca fue importante para CB; allí conoció a su mujer Pepa Ramis, trabajó con Cela en los Papeles de Son Armadans y, por lo que se deduce, tuvo un affaire con Charo, la primera mujer de Cela. Son unas memorias escurridizas en lo personal, displicentes y a menudo crueles en los retratos de contemporáneos y que, con pocas excepciones, rezuman indiferencia y menosprecio por la obra de casi todos sus compañeros de pluma con excepción de algún poeta, un fantástico (Cunqueiro) y un par de barrocos (Lezama y Carpentier).
La sociedad que retrata es sórdida, mezquina y mohosa; un mar de caspa donde conviven los corifeos de la cruzada nacionalcatólica gritando su literatura de proclama, con los incómodos que boquean, como el calamar, poesía de evasión o novela neorrealista, social, formalista o existencial que reflejaban la miseria material y moral de la posguerra, esquivando la denuncia política para evitar el mordisco de la censura o los grilletes de la policía política. CB se codea con cuatro generaciones: la del 98, la del 27, el 50 y el 68; de las más jóvenes tiene poco que decir. Con los supervivientes del 98 (Baroja, Azorín…), ya decrépitos, poco había que compartir; lo que si comparte con los demás, a partir del 27, es la afición general por las correrías nocturnas entre vapores etílicos, volutas de humo y prosa estilizada, con parada final en inmundos prostíbulos.

¿Comprensión o compasión por sus coetáneos? Ninguna. Ahí van algunos ejemplos:
Aquí despacha a tres de una tacada: “Ricardo Molina era algo espeso de trato, un poco socarrón y monocorde; Julio Aumente y Miguel del Moral parecían, cada uno a su aire, miembros de una sociedad secreta juramentados para soliviantar a bienpensantes, y Juan Bernier no hacía más que divagar por unos circunloquios mentales ligeramente perversos.”
Max Aub es un “feo modélico”.
Bergamín, “ya un poco póstumo, como él decía”, “tenía algo de retrato inacabado y era un feo de frente y de perfil.”
Milan Kundera: “toda esa quincalla ideológico-sentimental”.
A Pablo Neruda lo ve con “una cierta propensión a la abulia estacionaria del rumiante”
De Vicente Aleixandre dice (en otro lado, creo que en Examen de ingenios, da igual): “Enfermo ficticio o paciente estabilizado (..) Nos recibió sentado en una butaca de orejas, como doblado en varios pliegues.”
Aquí, define una inclinación incestuosa:
“La prima Leonor, a quien es muy posible que amara entonces con esa subrepticia redundancia sensitiva propia de la consanguinidad.”
Podría seguir citando y llenando páginas, pero lo dejo para que el lector pueda disfrutarlo por sí mismo.

Según recuerdo del bachillerato y me confirma la Wikipedia, el conceptismo y el culteranismo tienen su origen en el siglo XVII español; el primero busca la agudeza (Quevedo) y el segundo el ornato (Góngora). La compresión de significados en el menor número posible de palabras – el conceptismo -, es un recurso que practican, en mayor o menor medida, muchos escritores; la gracia está en cómo se dosifica y combina. Si esa compresión es muy densa y abigarrada, el texto resulta ilegible sin respiración asistida y la ayuda de un diccionario; la pesadilla de cualquier estudiante en una prueba de acceso a la universidad. El estilo de CB es un coctel de conceptismo barroco español y surrealismo francés, rociado de tremendismo celiano y adobado con una especie de mala leche distante pero implacable. No es un estilo de flujo tranquilo y natural, pero el recurso continuo al ingenio -la luminosa sorpresa a la vuelta de cada frase-, es una gran recompensa para el lector aquejado de lexicofilia (acabo de inventarme el palabro y me extraña que no exista). Si me sobra algo, es cierta afición de CB por resucitar palabras en desuso, anacronismos de tinte castizo que compensa con expresiones populares como la “paja brava” con que le obsequió una media novia.

A CB le van los retratos rotundos, los juicios categóricos, los rodeos intencionados, las anécdotas tabernarias, los chismes y las pequeñas reyertas literarias. A JE, que soy yo, también. 
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viernes, 24 de mayo de 2019

VIURE I VEURE 1 I 2 d'Avel·li Artís-Gener (Tisner) - Autèntic i sorneguer. - Valoració 9/10

 Viure i veure, 1
Editorial Pòrtic (1990)
Pàgines: 488
Viure i veure, 2
Editorial Pòrtic (1991)
Páginas: 489

No sóc molt aficionat a les novel·les sobre la Guerra Civil. El tema m'irrita i deprimeix a parts iguals. Dec haver llegit deu o dotze: Arturo Barea, Sender, Cela, Max Aub, i "Incerta glòria" de Joan Sales, l'amic i company d'exili de Tisner. D'això ja fa molts anys. Suposo que em va donar el rampell, les vaig llegir d'una tirada i l'atipament em va deixar satisfet per alguns anys, suposant que els mes recents - potser m'errava - no estarien a l'alçada dels clàssics citats, tots ells impressionants. De les publicades en últims vint o vinticinc anys, no n’he llegit cap. Ben al contrari, sí que m'atrau la literatura memorialística en general, autobiografies, memòries, diaris, cartes ..., pel que tenen de testimonial i pel que diuen de qui la escriu.
En aquest cas, m'he sentit interessat per la personalitat de l'Artís-Gener, home vital, murri, sorneguer, totalment compromès amb la república i el nacionalisme català. I he de dir que no m'ha decebut. Les prop de 1.000 pàgines dels dos primers volums, les he llegit en un sospir, amb voracitat i impaciència, i se m'han fet curtes. Ara hauré de aconseguir els dos volums restants.

AVEL·LÍ ARTÍS i GENER (Barcelona, 28 de maig de 1912 - 7 de maig de 2000) fou un periodista, escriptor, ninotaire, escenògraf, traductor, enigmista, director artístic de publicitat i corrector català. Utilitzava el pseudònim TÍSNER, o bé els dos cognoms units, ARTÍS-GENER.
Just després de l’inici de la Guerra Civil, fuig a París, amenaçat de mort per la FAI per haver publicat articles denunciant l'assassinat dels germans Badia. De seguida, però, s’adona que ha de tornar i s’allista voluntari a l’exèrcit republicà, del qual arriba a ser tinent coronel durar nou minuts, abans de passar a França i lliurar-se als gendarmes amb els dos-cents quaranta-sis homes de la 60 Divisió, l'última que surt de Catalunya. De 1989 a 1995 publica els quatre volums de les seves memòries "Viure i veure", els dos primers dedicats íntegrament a la seva participació en la Guerra Civil i els dos últims als 25 anys d'exili a Mèxic i el seu retorn a Barcelona el 1965.
"Viure i veure, 1 i 2" comença amb un episodi de Artís a Mèxic, la seva fugida de Barcelona amenaçat de mort per la CNT, una fugaç estada a París i la seva tornada a Barcelona per allistar-se al batalló de voluntaris del PSUC. El gruix de les 1.000 pàgines el dedica a narrar les seves vivències al front d'Aragó, el de l'Ebre i la desfeta i fugida a França amb l'exèrcit franquista trepitjant-li els talons. Aqui i allà, quan li convé per lligar una història o aclarir uns fets, va fent incisos al passat, - la seva infància -, o al futur a Mèxic.
Pot semblar paradoxal, però ho deixaré clar des del principi: les memòries de Tisner són divertides. M'explico. Hi ha reflexions serioses, però fetes sense amargura; escenes dramàtiques - afusellaments, combats cos a cos, la vida a les trinxeres - descrites amb claredat, però sense dramatisme i, per sobre de tot, anècdotes, desenes d'anècdotes curioses, sorprenens o divertides. La d'Emilio Tuero, l'artiller esquifit i estràbic que anava perdut amb el seu canó i, cada dia, suplicava que li deixessin bombardejar un objectiu. Quan Artís li va donar l'ordre, va demostrar una punteria endimoniada:
“—On poso l’ull poso la bala!
No vaig poder resistir la temptació i vaig dir:
—Deus bombardejar la reraguarda, xicot!
Tots —llevat d’en Tuero, és clar— van celebrar el meu cruel acudit. I des d’aleshores va venir cada dia, a demanar-nos si no teníem alguna cosa que valgués la pena de canonejar,”
(…)
“L’esquifit tinent em va deixar anar la seva cançó diària. Em va guaitar incrèdul quan li vaig preguntar:
—Podries fer foc contra Caldearenas?
—Contra quin lloc, de Caldearenas?
Aleshores l’estupefacte era jo, puix que el poble era un caseriu minúscul. Vaig dir:
—L’estació, per exemple. No em preguntis si volem els wàters o a la sala d’espera! Amb l’estació en tindríem prou.
—De debò? Em deixes tirar de veritat contra Caldearenas?
—T’ho ordeno!
El vaig veure com travessava el pati del castell a grans gambades i al cap d’un parell de minuts la seva peça del 122 ja s’havia deixondit. Em telefonaven, admirats, des de tots els observatoris! Havia fet volar el tren, l’estació, la via morta, el dipòsit d’aigua… què sé jo! Cada canonada era una diana sensacional!”
Ben bé, podria ser una escena de la guerra de Gila. I aquesta? No és digne d’un Charles Bukowski o del Portnoy de Roth ?:
“Ningú a la meva companyia no era homosexual o, en tot cas, no n’era a uns nivells que excedissin aquesta quota que sembla la normal del gènere. Això no obstant, orfes de femella durant mesos i mesos, havíem descobert que la masturbació col·lectiva —però no pas cooperativa, sinó que cadascú obrava per compte propi— era fortament afrodisíaca i la cultivàvem en cercle, asseguts a terra i mirant-nos uns i altres, i resistíem el sobtat atac fisiològic que ens empastifava les mans de viscositat enganxosa. Mai ningú no parla d’aquesta pràctica que tothora ha estat usual, i xerrant-la i revelant-la sento una punxada com de violació.”
M'han cridat l'atenció dues coses:
1.       Els batallons eren organitzats pels partits i els sindicats que els equipaven i els enviaven al front. Les unitats tenien un doble comandament militar (tinent, capità, etc.) i civil, un comissari polític. Artís, en general, menysprea als militars i sent gran admiració i afecte pels comissaris polítics als que considera més cultes, més ben preparats i més implicats que els caps militars. Són molts els que respecta (Rafael Morales, Joaquim Morera i Falcó ...); però especialment a l'italià Francesco Scotti, a qui considera el seu millor amic, en fort contrast amb el seu cap de la 123 Brigada Mixta Manuel Ferrándiz, a qui considera incompetent, covard i perillós.
2.       Gairebé tots els combats cos a cos en què participa Artís són contra "moros" als quals, pel que sembla, Franco va destinar en exclusiva a primera línia. Així com el suport tècnic de l'artilleria mes moderna i l’aviació estava a càrrec d'alemanys i italians.
La visió que té Artís de la guerra és antièpica, no hi ha exaltació del "honor" o la "glòria" militars; ans al contrari es planteja com una necessitat defensiva dels valors civils, republicans i catalanistes. En el terreny estrictament militar, la ràbia i fins i tot l'enveja per l'armament modern i l'aviació amb que Hitler i Mussolini van donar suport a Franco, queden paleses en molts moments i confirmen la vergonyosa inhibició de les democràcies occientales. Com diu Michael Walzer en el seu excel·lent "Guerres justes i injustes":
“De fet, pot semblar vergonyós no repetir la violació, com va passar en el cas de la guerra civil espanyola, on les polítiques no intervencionistes de la Gran Bretanya, França i els Estats Units no van deixar el camí obert per a una decisió local, sinó que van permetre, senzillament, que els alemanys i els italians «invertissin l'equilibri» .”
Dues paraules sobre l'estil: sobretot al principi del primer volum, pot semblar que t'espera un espès text barroc de difícil digestió. A Artís-Gener li agrada jugar amb les paraules i el llenguatge, però aviat es deixa portar per l'impuls de xerraire i narrador d'històries de manera que aquestes brollen imparables en un llenguatge fluid i brillant. Que ningú s'espanti per l'arrencada del primer capítol.
Pot ser interessant contrastar "Viure i veure" amb "Unitats de xoc" del seu cunyat Pere Calders i "Incerta glòria" del seu amic Joan Sales.

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domingo, 17 de febrero de 2019

PRIMERA VOLADA de Josep Pla - Amenitat, gràcia i vigor narratiu - Valoració 10/10

Editorial: Edicions Destino
Col·lecció: O.C.PLA III
Nombre de pàgines: 692

A vegades veig l'obra de Josep Pla com "El món d'ahir" de Zweig però a escala descomunal, altres com aquelles històries de l'avi (quan els avis no competien amb Netflix o Instagram) que ens embadalien en l'adolescència. Aquest tercer volum de la seva Obra Completa, Primera volada, produeix aquestes sensacions. El llibre recull tres obres publicades abans per l'Editorial Selecta: "Girona, un llibre de records", "Barcelona, una discussió entranyable" i "Madrid, 1921. Un dietari". M'agradaria saber si avui es pot escriure amb equiparable amenitat, vigor i gràcia el món d'ahir de Girona, Barcelona i Madrid. M'agradaria saber-ho.

"Girona, un llibre de records" és fascinant, et fa caure la bava, literalment. Comença amb un quadre de la vida i la gent al Palafrugell de 191 .. i el viatge en tartana fins a Girona on Pla anava d'intern als maristes per estudiar batxillerat. L'arribada a Girona, el mercat dels dissabtes, les places i les porxades, el tràfec i la tipologia humana de la gent, la vida a l'internat, els mètodes pedagògics i els retrats dels professors, les sortides al carrer, els cafès, les fondes, els carrers i els monuments ... És el Pla més autèntic, pur vigor descriptiu ple d'ironia amb un sentit escènic colossal. La seva prosa vibrant et reconcilia amb el costumisme genuí que no té res a veure amb tòpics, sentimentalismes ni folklore barat. Les emocions i fins i tot la poesia brollen sols, no es provoquen amb artificis retòrics.
Descriure és escollir l'objecte, l'angle de la mirada, la metàfora adient i la paraula precisa, però, sobretot, expressar l'efecte que l'objecte causa en la consciència de l'observador. És la diferència entre la fotografia de fullet turístic i la fotografia d'autor. Així pots dir que un arc és de mig punt o de ferradura o, com fa Pla, dir que “Aquests arcs pesants, baixos, galtainflats, ventruts, de pures formes intestinals —la mateixa vida—, fan un efecte inoblidable.” Un edifici de pedra pot ser molt sòlid i compacte, però Pla veu així el Palau Episcopal de Girona: “Ho és tant, de pedra, aquest palau, que de vegades m’ha fet la impressió —però això és una apreciació intuïtiva i personalíssima— que a dins no hi ha espais buits, sinó que és un conjunt de pedra massissa, plena, total, amb una superfície exterior que simula una fatxada.” Com una gran pedra massissa sobre la qual s'ha cisellat una façana!
El mateix val per a descriure persones i costums: apuntant a la diferència com amb els "purgats" de Palafrugell:
“Hi ha gent que es purga cada mes; altres, cada mig any; els més prudents, cada any. Els primers tenen la vida a l’encant a cada moment; de seguida que adopten el mètode es fa visible a simple vista com el seu cos es va decandint. Un dia trobeu un d’aquests homes pel carrer i no el coneixeu. Al cap de poc, arriba al cafè la notícia que ha passat avall inexorablement. «Es purgava!», diu un parroquià per tot comentari, misteriosament.”
Marcant els contrastos amb intenció satírica entre la pobra gent d'esperit dubitatiu i les empentes dels pagesos:
“Una allau de pagesos carregats amb cistells, coves i cabassos donava a la pobra gent d’esperit dubitatiu unes empentes seques, sobtades, terribles, les famoses empentes dels pagesos, que són insuperables.”
O clavant la metàfora quan explica com el professor Sagrera passa del discurs acadèmic en espanyol al llenguatge col·loquial en català “semblava baixar d’un cotxe de dos cavalls”:
“Era un home predisposat a la divagació i al diàleg. Aquests comentaris, els feia en la nostra llengua, i en el moment de passar la transició del castellà grandiloqüent al català familiar i planer que usava semblava baixar d’un cotxe de dos cavalls.”
No val la pena apuntar més cites d'aquest immens "Girona" perquè podria citar-se tot el llibre de cap a peus. Sàtira costumista viva i penetrant i l'arquitectura com a sentiment. Llibre que, gaudint, fa estimar la literatura i llengua catalanes.
  
Barcelona, una discussió entranyable, recull les seves impressions sobre l'urbanisme i les gents de la ciutat durant l'estada de Pla entre 1913 i 1919 com a estudiant de dret. Li agrada el Passeig de Gràcia, la Rambla, la Sagrada Família (imaginada com una catedral submergida) i poca cosa més. Carrega contra les quadrícules de l'eixample, els pisos freds i foscos, les olors de l'escala, les places, les estàtues, el tren del carrer Aragó i el infecte fum del carbó d'Astúries. L'aspecte, la conducta i la gesticulació de les gents en el dia a dia i en festes populars com el Corpus i els carnavals o una comitiva fúnebre desfilant pels carrers. No li agraden els carrers amples, rectes i buids (Aragó i Balmes); les places han de ser espais de respecte d'un edifici monumental; creu que els edificis (Eixample) es construïen per completar la adrogueria:
“No fa pas gaire que escrivíem que no sembla sinó que primer es produeix la construcció i després la urbanització. Ara bé: el nucli expansiu de la construcció sembla ser ca l’adroguer. El primer element és el solar. Sobre el solar, s’hi construeix la tenda de comestibles. Sobre la tenda, s’hi posa l'entresòl perquè hi visquin els propietaris de l’establiment. Després, el propietari del solar es construeix el principal per anar-hi a viure, vull dir per viure prop de l’adroguer i aprofitar aquests avantatges sense oblidar el perfum que exhala. És el que diuen les senyores: «Tenim una adrogueria a casa mateix, compren?»
Per donar una idea de l'agilitat i la gràcia de la seva prosa, no hi ha més remei que incrustar unes cites; allargarà la ressenya, però les gaudireu:
“En el monument de Blay, el senyor Pi i Margall era representat en forma de senyor vell i aclaparat, amb unes ulleres de sabater d'escaleta i un aire de classe passiva que commovia el cor. Darrera seu s'alçava un obelisc del país, de paper mastegat, blanc i negre, com si portés mig dol, absolutament funerari.”
“El carrer d'Aragó és un dels més sinistres de l’Eixample barceloní. Com que el carrer no té cap arbre, és possible de veure'l net i pelat, cru i directe, en tot el seu cataclismàtic desordre triomfant. Després hi passa el tren per un rec obert entre les cases. I aquest tren treu fum, el fum del carbó d’Astúries, que és el més pudent de la terra. Tot el carrer d'Aragó, les fibres més recòndites del carrer d’Aragó, estan infectades d'aquest fum horrible.”
“Corpus era, en aquest sentit, un superdiumenge — la festa anyal. La invasió del servei domèstic, vestit amb colors cridaners que s’estrenaven, colors que jo apreciava potser perquè em compensaven una mica de l’àrida grisor dels Procediments Judicials, donava al Corpus barceloní un aire de festa major de poble — una festa major grandiosa, és clar. De vegades, una volada d’aquelles noies mudades, però sempre una mica esfotrassades, precedia la figura d’un senyor vestit de frac, amb una barba maurina i quadrada, grisa, que divagava buscant el simon que l’havia de conduir en un lloc o altre de l’àrea de la processó. La presència d’aquests personatges, que semblaven figures de cera escapades d’un ambient de vitrina, eliminava de l’aire dels carrers la rústica espontaneïtat agropecuària que hi posaven les criades.”
“Per la diada de Corpus, les barberies, sobretot les del centre, treballaven fins al moment mateix de passar la processó; hi havia ciutadans que passaven de la cadira de l'establiment al lloc que els corresponia de l’organització general, amb una mica de sabó a l'orella,”
Pla al Liceu, sempre molt present el preu dels plaers:
“Jo també era pobre, però era un pobre líric, és a dir, intranscendent. La música em suscitava més el gust de la contemplació que el de la possessió. La música m'havia ofert, certament, dilatats paisatges fèrtils i idíl·lics, però quan pensava en els maldecaps que m'hauria donat el seu cultiu i el que n’hauria hagut de pagar per posseir-la, em refredava una mica. També m'oferí alguna vegada alguna senyora fascinadora, enlluernadora, absolutament ben feta; però, de seguida que es plantejava el problema del seu manteniment, la visió s'enfosquia.”

Madrid, 1921. Un dietari. És una versió molt ampliada de Madrid (un dietari) de 1929. Viatja a Madrid i Salamanca amb Joan Creixells que donava una conferència a la universitat convidat per Unamuno (bon retrat del professor que en tres dies no va deixar ficar cullerada a Creixells). Les pensions, l'eixam d'opositors, l'assassinat de Dato i la policia detenint a tot déu que parlés amb accent català, els cafès i les seves tertúlies, el sempitern cafè amb llet, els ministeris i els funcionaris, els taxis madrilenys i l'habitual i misteriós acompanyant del xofer, Toledo, els suburbis, l’Ateneu “incubadora de ministres”, la tendència general dels catalans amb residència estable a Madrid de parlar amb accent andalús per ocultar l'accent català indissimulable en castellà, l'ambient del Palace, l'hotel dels catalans. La simpatia, a Madrid, és la clau que obre totes les portes. La comparació entre la xuleria madrilenya i la fatxenderia catalana: “No és pas que els castellans no en siguin, de fatxendes. Sovint en són fins a la temeritat. Ara: el català presenta una forma de fatxenderia d'envelat, d'una superfície de gra gros, vociferant, gesticulant i entresuada, que no va bé en el país. De vegades, doncs, hi ha un tipus productor d'ensopiment, pesat, saberut, estadístic i aclaparador, del qual la gent fuig com el dimoni de la creu.”
Una altra vegada, sempre, la caracterització fàcil donant a la diana satírica: “Salvatella, de cara, sembla un macaco elegant. Té una calba lluent, brunyida — una calba sobre la qual la llum del hall del Palace s’ha entretingut vint-i-cinc anys.” Rusiñol “fa l'efecte que va vestit d'home simpàtic.”
Copsar el detall discordant d'una escena dins d'una època (com l'acompanyant del taxista madrileny) només és possible per comparació amb el costum en un altre lloc o en un altre temps. Ignoro si aquesta observació ja apareixia en la primera versió del Madrid de 1929, si és així, és una mostra més de la refinada sensibilitat de Pla per captar els contrastos.
El cafè amb llet:
“Hi ha, sobretot, una embriaguesa de cafè amb llet, una saturació d’aquest líquid, que al meu entendre pot fer molt de mal. Pot donar a algunes persones una sensació de plenitud momentània; en general, produeix buidor a l’estómac, l’agreja, l’emmalalteix, provoca restrenyiment, bilis, mal humor, fanatisme, esquematisme, unitarisme i irrealitat.”
“Los Gabrieles”:
“S'hi troba aquella gent capaç de fer una juerga de mançanilla i de jamón serrano d'un mes seguit. Aquesta gent desesperada i tràgica a l'últim explota, se'ls trenquen les venes i solen morir als bancs de «Los Gabrieles».”
Els taxis amb l’acompanyant misteriós del xofer:
“La novetat que presenten aquests fòtils està — per dir-ho clarament — en aquest ciutadà que indefectiblement trobeu al costat del xofer en el moment de llogar el cotxe; en aquest ciutadà que continua assegut en aquest lloc sigui el que sigui el punt cardinal a què us dirigiu; en aquest ciutadà que continua impàvid en el mateix lloc, com si res no hagués passat, una vegada s'ha acabat el viatge.”

Primera volada és, potser, el volum més rodó per endinsar-se en l'obra planiana; podeu seguir amb "El quadern gris", "Notes disperses" o "Notes per a Sílvia", després un "Homenots". Si aneu per aquesta ruta quan us trobeu amb algun obstacle no us detindreu. Josep Pla us haurà demostrat amb escreix tanta amenitat, gràcia i perícia amb la seva ploma que sabreu perdonar un o altre esvoranc al camí. Jo segueixo l'excursió i us explico el panorama que veig. 
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lunes, 21 de enero de 2019

NOTES PER A SILVIA de Josep Pla - Anècdotes, xafarderies i observacions com a fuetades.- Valoració 9/10

Destino (1974)

Pàgines: 565

Hi ha autors que se't cauen de les mans, autors que es deixen llegir i autors que es fan llegir. Josep Pla és dels que es fan llegir i, en els seus millors moments t’encaptiva, en altres  t’entabana, t’ensarrona i et fa passar per on vol. Quan només va tirant, estàs a l'expectativa d'una observació, un adjectiu que t’arrencarà un somriure. I penses: quin cabró! Hi ha pocs escriptors així. Té el do de la amenitat, sempre, s'entén, que parlem de les seves millors pàgines. Per això, si encara no ets un planià declarat, no recomano navegar al tun-tun pels 47 volums de la seva "Obra completa"; pots agafar algun text de xerrameca banal -que els té-, desanimarte i deixar-ho, cosa que seria una pena perquè et privaria de grans satisfaccions. Jo ho havia fet pagant cara la meva gosadia amb anys donant-li l'esquena al considerable espai que ocupa en les meves prestatgeries.
L'obra de Josep Pla s'ha de entomar com una lectura de fons, com quan et baixen les defenses i et prens un reconstituent: "ara faré un Pla". És el que he anat fent últimament i puc dir que, dels tres volums de "Notes", podeu prescindir de "Notes del capvesprol", però no us perdeu "Notes disperses" i "Notes per a Sílvia". Són magnífics.
"Notes per a Sílvia" és el volum 26 de la seva Obra completa. Recull un diari escrit a Madrid durant els dies en què es va proclamar la República, el popurri de les notes pròpiament dites, uns consells molt ponderats per als que viatgin a Grècia i una poesia dolenta, plena d'ironia i ideosincracia planiana. El diari és pura anècdota esquitxada de obsevacions penetrants com fuetades:
" Del seu escó, amb els braços encreuats, Romanones semblava un ocell de luxe dissecat."
" Ara: aquesta reserva d’insensibilitat i de crueltat que sento dins el meu interior m’espanta i m’horroritza. Crec, demés, que la duresa del poble castellà — Keyserling ha fet l’observació que és un poble que no ha demanat mai clemència ni n’ha donada mai — és en gran part mantinguda i cultivada per la festa nacional." (sobre la correguda de braus).
Sobre Macià: “És un home que ha nascut per a símbol, impenetrable i llunyà.” (…) “Els símbols no passen del «què tal?, com està?». També llegeixen algun discurs de tant en tant.”
En les notes Pla està en la seva salsa. Deixa córrer la ploma al ritme de la xafarderia, l'ocurrència, el perfil breu d'un personatge, sempre viu i esmolat, la història mordaç, opinions sobre escriptors i lectures (li agraden Mencken, Manzoni, Joyce). Prefereix la poesia senzilla que parla de sentiments a la poesia intel·lectual feta per minories. Cita una poesia de Paul Valéry i conclou la seva critica amb un: "el sonet cau, per excés de pes". A Borges el considera “un fantasista (desgraciadament amb poc sabor de la realitat), molt fi i de gran joc mental.” Li agraden Lampedusa i Pascal, odia la censura franquista. De Espriu declara: “La seva adjectivació és divertidíssima, d’una penetració molt aguda, que sembla feta amb una barrina de mitja canya. És un escriptor d’una amenitat permanent, dintre el gènere eixut, que serà difícil de popularitzar (perquè la gent vol polpa, encara que sigui de borra), però que és el bo i el durable, al meu modest entendre.”
T’explica una història escatològica amb una naturalitat distant, com la del senyor Isidor Aguiló: “vaig sentir perfectament que feia un pet. La cosa m'estranyà perquè no és gaire corrent a Palafrugell, però en vaig fer un cas relatiu. Aquesta classe d'exhalacions de vegades no es poden contenir. Unes quantes passes més enllà, vaig sentir que en feia uns quants més. Caminava petant: a cada passa que feia exhalava un pet. En sentir-los, dues o tres persones amb les quals ens encreuàrem feren una cara estranyada. La naturalitat del funcionari es mantingué sempre perfecta. De vegades els feia petits i suaus, gairebé mel·liflus; i de vegades tenien una rotunditat més acusada i explosiva. De sobte no se sentí res. Al cap de quatre o cinc passes tornà a engegar-los com si res.”
No nego que, de vegades, Pla pugui ser molt vulgar i carrincló, però d'altres (i aquest és el cas) ens obsequia amb la seva versió més picant, càustica, incisiva i roent.
“No hi ha res més divertit que els federals espanyols. En primer lloc, de federals, naturalment, no en tenen res o ben poc.”

25 de Juliol 1931
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viernes, 11 de enero de 2019

DOTZE HOMENOTS de Josep Pla - " Carns fluents? Genial! - Valoració 9/10

Editorial: labutxaca (2013)
Número de pàgines: 256

Selecció de dotze homenots a càrrec de Toni Sala, escollits pel seu alt nivell literari, de la seixantena que componen els quatre volums de la seva Obra completa. Anècdotes vitals, anàlisi psicològica, crítica literària, perfils físics i gestuals, la cara i la creu de cada biografiat amb l'excepció, potser, de Trueta pel qual mostra un respecte més distant. El Pla dels Homenots és, segurament, el més complex, sinuós i matisat que podem llegir. Aquí s’hi arremanga de valent amb un desplegament de recursos espectacular, aplicant a cada personatge un to, una mirada diferents. Res del Pla redundant i tronat del Notes delcapvesprol, el dels Homenots és el Pla més aclaparador, el gat vell de les lletres catalanes, original i inimitable. Si després de Pla, llegeixes alguna cosa semblant, és que l'han copiat. Cosa difícil, però possible.
Els retrats escollits són els de Joaquim Ruyra, Josep Miró i Folguera, Amadeu Vives, Josep Carner, Andreu Nin, Josep M. de Sagarra, Joan Crexells, Joan Estelrich, Josep Trueta, Josep M. Cruzet, Salvador Dalí i Salvador Espriu. Si et quedes amb ganes de més, tens altres 48 perfils a les 3.000 pàgines biogràfiques dels quatre volums.

De Ruyra, ens parla de la llosa d'un matrimoni desgraciat: "Tothom diu el mateix: fou una senyora que no tingue res a cap, un exabrupte de la naturalesa, posa't en aquest món per produir molèsties." De Miró i Folguera, el primer cap de redacció de Pla, exposa la seva visió del periodisme amb un pragmatisme tan arran de terra que sembla cinisme. Però no ho és. El gran mèrit d'aquest monòleg és que el redactor en cap no soni a cínic. Vives, tolit, mestre del plagi, catòlic de pedra picada i arruïnat per la seva afició a les dones: " semblava, amb la seva cara ampla, plana, plena, el nas una mica xafat, de pòmuls dilatats, les celles fortes i poblades, la boca sensual, les orelles peludes, el color terrós de la cara, un ximpanzé agafat al tronc d’un arbre."Aquests tres primers retrats són els més divertits. A Sagarra, no saps si l’ensarrona o li roba el billeter. L'assaig sobre el doctor Trueta i el seu revolucionari tractament de les ferides de guerra abans de la penicil·lina, interessantíssim. La gesta editorial de Cruzet, fundador de l'editorial Selecta i la llibreria Catalonia, impressionant. La pintura de Dalí i la literatura d'Espriu, minuciosament esmicolats. D'aquest últim diu: " És una escriptura que té una certa semblança amb aquelles làmines de la fisiologia, en les quals els músculs, les venes, els nervis, apareixen a l’exterior, sense recobrir." A destacar la seva sagacitat descriptiva, com quan presenta a l'esposa d'Andreu Nin: " Era una persona molt jove, rossa, d’ulls blaus, amb una tannara a l’occípit i els cabells estirats, vestida amb una simplicitat sumària, de carns una mica fluents i abundants. " Carns fluents? Genial!
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NOTES DEL CAPVESPROL (Obra Completa 35) de Josep Pla - Fluix, molt per sota de "Notes disperses" - Valoració 6,5/10

Edicions Destino, 1993
Obra Completa 35
Pàgines: 593

Fluix, molt per sota de "Notes disperses" i de uns quants "Homenots". Escrites en 1976, prop dels vuitanta anys, ha perdut subtilesa i cau en la xerrameca compulsiva. Es posa pesat amb el preu de la moneda a la qual atribueix tots els mals de la humanitat. Les seves opinions polítiques són bàsiques, trivials, pròpies del reaccionari recalcitrant, carrincló i rondinaire. Tot el que fa olor a esquerres porta el caos, però sempre minimitza el preu de l'ordre. A cara descoberta, no regateja elogis directes a Franco i Salazar. El progrés, si no és econòmic no val res, i quan és econòmic que no atabali a Pla. Ambivalent amb amics (Sagarra, Dalí, Espriu), despietat i furibund amb enemics (Picasso, Miró). Rotund en els atacs, les seves defenses són tan reticents i matisades que el seu defensat queda en taules. I aquesta falsa modèstia de fals pagès, repetitiva, pesada, pur formulisme.
Pla falla quan incompleix la seva pròpia regla: descriure, no opinar. A les 30.000 pàgines de l'obra de Pla hi ha gra i hi ha palla, però gairebé mai avorreix. Es tracta d'anar picant a la recerca del gra de millor qualitat, que n'hi ha, i molt. Vaig llegir la trilogia de "Notes" fa molt de temps i es confonien en la meva ment. De moment, les "disperses" molt millors, les de "Silvia" ja veurem.
Ara bé, sempre trobaràs alguna bajanada que et farà una gràcia irremeiable, com la seva trobada amb la senyoreta Angustias Ramonet:

 “Vaig trobar una senyoreta que em semblà agradable. Era una senyoreta que més aviat tenia uns darreres discrets. Aquesta discreció anà lligada de seguida amb la possibilitat de pagar menys — cosa que per a mi era importantíssima. Llavors es passejaven per la Rambla unes senyores amb uns darreres fenomenals, rodons, voluminosos, pràcticament còsmics, que agradaven molt a la humanitat d'aquesta vall de llàgrimes. Eren de Marsella i en general del sud de França que havien vingut a Barcelona a conseqüència de la prosperitat de la primera guerra general. Després d'haver aprovat els «Procedimientos judiciales», em semblà que no podia fer més.”
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MEMORIAS Una vida de nuestro tiempo - John Kenneth Galbraith -Penetrantes y sagaces, siempre divertidas. - Valoración 8,5/10

Título original: A life in our times (1981)
Traducción: Jose Antonio Bravo
Grijalbo (1982)
Páginas: 614

Por aquí, las decisiones de relectura funcionan así: en la biografía de Schumpeter leo algo sobre Galbraith y recuerdo sus divertidas memorias que leí hará unos 25 años. Je, je, ¡que buenas! Pienso. Y ahí queda, pero el anzuelo está echado. Al cabo de unos días, en uno de esos libros que leo en diagonal y no reseño por respeto al autor, me sonrío ante esta cita:
“En una ocasión, uno de sus seguidores le gritó: «¡Gobernador Stevenson, todas las personas razonables estamos con usted!». Adlai Stevenson replicó: «No es suficiente. Necesito tener mayoría».
El libro es “El mito del votante racional” de Bryan Caplan (muy ingenioso, por cierto) y la cita es de Scott Simon. Adlai Stevenson…, Adlai Stevenson… ¿De qué me suena? ¡Pero si fue un candidato demócrata a unas presidenciales de los años 50 en cuyas campañas colaboró Galbraith! Y el pez -yo-, ha picado. Busco las “Memorias” en mi biblioteca y nada. Prestado, perdido en un traslado…, A cada bugada es perd un llençol. Me lo pido al Bibliobús (mi Amazon particular) y me lo zampo en tres días. Pero una cosa lleva a otra y resulta que leer a Galbraith me despierta dos tentaciones: releer la biografía de Keynes, su maestro, que escribió Skidelsky y “La era de Roosevelt” la gran trilogía histórica de su amigo Arthur Schlesiger Jr. Así funciono, tirando de hilos. Unos se pierden y otros no.
JKG fue un hombre autosatisfecho, irónico y sagaz que en su larga y activa vida pública lo pasó bien y quiere que el lector lo pase bien leyendo sus memorias. Lo quiere y vaya si lo consigue. Posiblemente sean las memorias más divertidas escritas por un intelectual-político del siglo XX.
En 1945 dirigió un equipo de economistas para investigar los efectos de los bombardeos en la economía de guerra alemana. Interrogó a varios cabecillas nazis entre los que estaban Goering y Albert Speer. Su informe negaba la eficacia de los bombardeos y fue silenciado. Sobre las bombas atómicas en Japón, dice que fueron innecesarias ya que los japoneses habían decidido previamente su rendición.
Antes había colaborado con el gobierno de Roosevelt trabajando como segundo de Leon Henderson en la Oficina de Administración de Precios durante la guerra. Luego colaboró en las campañas electorales de varios candidatos demócratas: Adlai E. Stevenson, John F Kennedy i Lyndon B. Johnson. Su desacuerdo con la guerra del Vietnam lo fue apartando de la política y dispuso de más tiempo para dedicarse a escribir libros de divulgación económica.
Como economista, fue un keynesiano tocado por el escepticismo socarrón de Veblen. En sus dos obras más importantes, “La sociedad opulenta” y “El estado industrial”, puso de relieve el poder de las grandes corporaciones y de la tecnocracia sobre el mercado y la política. En su paso por “Fortune”, aprendió, de la mano de Harry Luce, a utilizar un lenguaje claro para llegar al gran público:
“En los escritos sobre economía me ha ayudado mucho la convicción de que no hay en ese dominio ninguna idea que no pueda ser expresada en lenguaje común y corriente, aunque ello exija algún esfuerzo. La oscuridad que caracteriza a la prosa económica profesional no deriva de la dificultad del tema. Es consecuencia de un pensamiento no del todo madurado; o bien refleja el deseo del iniciado de elevarse por encima del vulgo; o también puede ser debida a temor de que se descubran sus insuficiencias. Para el equivocado no hay mejor defensa que carecer de lectores, o, si los tiene, que no le entiendan.”
Enseñó en Berkeley, fue a Cambridge para conocer al maestro (Keynes), con el que no coincidió. Princeton no le gustó. Enseñó en Harvard donde conoció a Tausik que “era la contrapartida norteamericana de Alfred Marshall” y que fue el mentor de Schumpeter al que Galbraith también trató y del que dice “aceptaba el capitalismo tal como es, y Io consideraba una fuerza de cambio y progreso.” La adscripción al marxismo de Paul M. Sweezy o Paul A. Baran no era obstáculo para cultivar su amistad de la que hace gala.
No se muestra muy satisfecho de su labor como profesor:
“Más de una vez, los estudiantes me preguntaron muy molestos si no iba a ser la versión del texto, y no mis correcciones, lo que se pediría en el examen. Y si era así, ¿para qué confundirles con la verdad?”
Critica el elitismo político del núcleo dirigente al que llama “sacerdocio secular”:
“Hay que empezar por describir una institución vital, aunque muchas veces mal comprendida, de la democracia moderna. Se trata del Sacerdocio Secular. Así como el clero religioso es el mediador entre Dios y el hombre, su contrapartida secular media entre el hombre y lo desconocido.
Existen importantes zonas de los asuntos públicos en donde la gente en general, y sus legisladores, están de acuerdo en que los problemas son tan complicados o abstrusos que nadie puede tener la esperanza de llegar a entenderlos. Así pues, hay que delegar en quienes por conocimientos, experiencia, ignorancia o petulancia han llegado a convencerse y convencer a otros de que sí los entienden. Ésos forman el sacerdocio secular. Como la perpetuación de un sentido de misterio es una fuente de poder para todo grupo sacerdotal, los miembros de éste practican con regularidad un estilo de comunicación ignoto, en donde no puede penetrar ningún profano. Las operaciones del Sistema de la Reserva Federal y las del Pentágono, como todos deberíamos temer y lamentar, y la dirección de la política exterior, son los reductos más fuertes del sacerdocio secular. En estos sectores resulta más fácil convencer de su ignorancia a la opinión pública y a sus representantes. De ahí la delegación de poder.
No es necesario, ni siquiera corriente, que los miembros del grupo sacerdotal conozcan las consecuencias finales de cualquier decisión: sea ésta una intervención o una innovación militar, el cambio de los tipos de interés del Banco central o el apoyo o no del gobierno estadounidense a algún dictador. De los demás, nadie sabe nada tampoco, y lo mismo que ocurre con la justicia celestial, les queda el consuelo de creer que alguien sabe. Una bien cultivada apariencia de seguridad por parte del grupo sacerdotal en su conjunto, combinada con la falta de introspección de cada uno de sus miembros en cuanto a las propias limitaciones, tienden a reforzar mucho la confianza del público.”
 Fue menospreciado por los ortodoxos a los que él descalificaba como irrelevantes. Desde la publicación en el 2004 de su biografía “John Kenneth Galbraith: Su vida, su política, su economía” escrita por Richard Parker (no la veo traducida), su figura se ha revalorizado y su influjo en economistas como Thomas Piketty es notorio.

Son memorias penetrantes y sagaces, siempre divertidas, sobre sus actuaciones públicas, como académico, asesor económico, colaborador en campañas electorales, embajador en la India. JKG habla poco o nada de los asuntos en los que no interviene por cruciales que éstos fueran en su época: el macartismo, Nixon o Kissinger. Si él no estaba, no hay tema. Aunque reconoce algunos errores, en general se enorgullece de haber acertado: en la India, se atribuye el mérito de haber evitado una guerra con China. Sus mordaces observaciones sobre los personajes que trató, sus críticas a los procedimientos políticos y militares no tienen desperdicio. De los estrategas del Departamento de estado y los militares dice:
“Por otra parte, yo había llegado a entender la mentalidad global washingtoniana, o sea la geopolítica o estratégica, como la llaman también a veces. Es la que mueve a cierto tipo de estadistas existentes hasta la fecha, a quienes debería prohibírseles la contemplación de un mapa. Cuando lo hacen y ven África, Asia o Latinoamérica —Angola, Etiopía, el Cuerno de África, Irán, Afganistán, Nicaragua, Cuba— sólo preguntan quién tiene el control ahí.”

Para ilustrar la propensión escatológica de Lindon B. Johnson, JKG explica que, alarmado por un posible final trágico, había intercedido por Papandreu cuando éste fue detenido por los coroneles griegos y recibió una llamada de Nicholas Katzenbach, el subsecretario de Estado, en que le transmitía un mensaje del presidente:

«Llame a Ken Galbraith y dígale de mi parte que he ordenado a esos bastardos griegos que soltaran al hijo de perra ese, como se llame.»
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viernes, 30 de noviembre de 2018

JOSEPH SCHUMPETER Innovación y destrucción creativa - de Thomas K. McCraw - “el conservador más refinado de este siglo” - Valoración 8,5/10

Título original: Prophet of Innovation. Joseph Schumpeter and Creative Destruction
Traducción: Pedro González Celada
© 2013 Ediciones de Belloch S.L., Barcelona
Páginas: 780

Thomas K. McGraw nos entrega una estupenda biografía e intelectual de ese gran economista que fue Schumpeter al que Galbraith describió como “el conservador más refinado de este siglo”. Nos explica sus años de formación, sus fracasos como político y banquero, su complicada relación con las mujeres, su triunfo como académico y profesor de grandes economistas en Harward o la admiración envidiosa que sintió por Keynes. Todo ello perfectamente inscrito en el marco histórico y social en que vivió y con especial énfasis en el análisis y repercusión de sus libros y artículos. Nos habla también de sus errores y aciertos: malinterpretó a Roosevelt, menospreció a Hitler, despreció (a diferencia de Keynes) los costes sociales de las crisis económicas como un mal menor a corto plazo, no supo predecir el éxito de las economías mixtas, defendió los monopolios como motores de la economía.

Joseph Alois Schumpeter es la navaja suiza de los economistas. En su ingente obra siempre trató con respeto a sus colegas tratando de conciliar escuelas opuestas. Los dos millones de palabras (un libro normal de 300 páginas tiene alrededor de 100.000 palabras) de sus tres principales libros: Ciclos económicos, que publicó en 1939; Capitalismo, socialismo y democracia, que vio la luz en 1942, e Historia del análisis económico, publicado póstumamente en 1954, ofrecen pasto intelectual a todas las escuelas económicas y muchas ramas de las ciencias sociales. Defendió (pero no practicó) el papel de las matemáticas en la economía al tiempo que insistía en su carácter multidisciplinar: al economista debía interesarle la historia política, cultural, el derecho, la historia económica y la psicología. Cuando se cuestiona la estrechez de los modelos matemáticos en la economía y las ciencias sociales, Schumpeter vuelve al primer plano: “En el siglo XXI las bases de datos informáticas empezaron a registrar más referencias a las obras de Schumpeter que a las de Keynes, una situación que habría resultado inconcebible hacía apenas unos años.”
En la obra de Schumpeter pueden beber neoclásicos, heterodoxos, marxistas y gurús de las escuelas de negocios. Fue el profeta de la “destrucción creativa” basada en la innovación, la estrategia empresarial, el capital riesgo, el marketing y el crédito como impulsores del consumo y el creador del mito del emprendedor. Schumpeter fue un erudito de pura sangre, un economista con un sentido trágico de la vida muy centroeuropeo, maestro de grandes economistas entre los que se cuentan algunos premios Nobel. Su miedo obsesivo al comunismo hizo que mitificara el capitalismo y minimizara sus defectos: agotamiento de recursos, externalidades en costes sociales y daños ecológicos, obstruccionismo de los oligopolios al progreso (las eléctricas contra las energías renovables), apoyo de multinacionales a gobiernos totalitarios, aumento de las desigualdades y retrocesos del estado del bienestar… En fin, no sé qué pesaría más en una hipotética balanza. O sí lo sé.

Difícil de clasificar, Landreth y Colander sitúan a Schumpeter en un grupo al que llaman cuasi-institucionalistas al lado de Myrdal y Galbraith: “Existe otro grupo de autores que aceptan muchas de las ideas de los institucionalistas y que fueron muy influidos por ellos, pero que son demasiado individualistas e iconoclastas para encajar en el molde institucionalista. Son Joseph Schumpeter, Gunnar Myrdal y John Kenneth Galbraith.”

Bertrand Russell dijo de Keynes: “Es la mente más aguda y más clara que jamás conocí. Cuando discutía con él, sentía que mi vida pendía de un hilo y raramente terminaba sintiéndome algo muy diferente a un estúpido”. Wittgenstein les dijo a sus amigos que sus discusiones con Sraffa le hacían sentirse como un árbol al que le han cortado las ramas. Schumpeter dijo de Keynes: la Teoría general «no nos hace keynesianos, nos hace mejores economistas». Me interesan las biografías de esos grandes intelectuales. Recuperaré la que escribió Robert Skidelsky sobre Keynes de la que Alianza Editorial solo publicó un tomo hace años y luego RBA la editó completa. Voy tras la de Piero Sraffa que escribió Jean-Pierre Potier, dificilísima de encontrar, pero ya en camino, creo. Tengo en espera una de Max Weber y me propongo releer la Autobiografía de Bertrand Russell. Muchos deberes. Las de Feyerabend, Wittgenstein, Artur London, Koestler y otros ya están en el blog bajo el epígrafe de Biografías y Memorias. Me complace conocer un poco mejor a Schumpeter como persona y como intelectual; su monumental “Historia del análisis económico” es uno de mis libros de cabecera.

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