jueves, 19 de julio de 2018

ANZUELO PARA ESPÍAS - (Bernard Samson 04) de Len Deighton - ¡Deslumbrante! - Valoración 10/10

Título original: Spy Hook
Traducción de Francisco Martín
Planeta 1990
 Páginas 268

Haydon también daba por cierto que los servicios secretos eran la única medida válida de la salud política de una nación, la única expresión auténtica de su subconsciente.”
John Le Carré – El topo
El género del espionaje se alimenta de dos rasgos esenciales de la naturaleza humana: la falsedad y la doblez.
“Se le da a un burócrata una perrera de madera y acaba convertida en un zoológico de lujo con un edificio para oficinas.”
Len Deighton – Sedal para espías

Sobre Len Deighton (y John Le Carré)
La inmersión en las complejas tramas de Len Deighton es una experiencia desconocida para el lector moderno de thrillers, impaciente por desenmascarar al malo, segregar adrenalina en la persecución y llegar a un final explosivo. Leer a Deighton es otra cosa. Te sitúa en otras esferas, cotas más altas, maneras más sublimes de disfrutar el thriller. Deighton propone una forma única de intriga; si aceptas el juego, quedarás deslumbrado y emocionado.
La comparación con John Le Carré es inevitable. No la descarto, para más adelante, si me decido a releer algunas de las primeras novelas de Le Carré como, por ejemplo, la “Trilogía de Karla”. Puedo señalar, sin embargo, una diferencia importante: con todas las reservas que queramos, en la saga de Smiley hay un propósito, una voluntad de creer en el compromiso moral de los servicios de inteligencia con su país; en las novelas de Samson, no veo ni rastro de esas buenas intenciones. Le Carré escribió las novelas de Smiley en los años 60 y 70 coincidiendo con la aparición de la serie Harry Palmer de Len Deighton (que no he leído). La serie Bernard Samson se compone de 9 novelas organizadas en tres trilogías. Deighton las escribió entre 1983 y 1996 y se desarrollan en el contexto de los años finales de la “Guerra Fría” que involucran a la Stasi, el KGB, la CIA y los servicios secretos británicos (SIS). Yo leí la primera trilogía, “Juego, Set y Partido” en los 80 y quedé impresionado por su fino humor y la sutileza de los diálogos. Después, no sé por qué, le perdí la pista. Ahora leeré de un tirón las dos trilogías siguientes: “Anzuelo, Sedal y Plomo”, y “Fe, Esperanza y Caridad”. A diferencia de Le Carré, Len Deighton dejó el género de espionaje después de la caída del muro de Berlín, lo que ha sido causa, creo, de un injusto olvido. Quizá sea la hora de reeditar las tres trilogías de Bernard Samson.

Sobre la saga de Bernanrd Samson.
Siempre se dice aquello de que tal novela pertenece a tal saga, pero puede leerse independientemente. No nos engañemos; casi nunca es cierto. Supongo que las editoriales lo dicen para tranquilizar al lector, para que no se sienta obligado a comprar diez o doce libros y empezar por el primero. Poder, se puede; pero no es lo mismo. Y menos si hablamos de la monumental saga de Len Deighton. Reconozco que las andanzas de Bernard Samson pueden parecer caprichosas o desconexas, por falta de una visión general del plan, y desalentar al lector de orden. Esto es así por una brillante estrategia narrativa apoyada en una poderosa razón de inteligencia: Samson, que narra las cinco primeras novelas en primera persona, para hacer creíble la deserción de Fiona, debe ignorar el plan y reaccionar, a ojos del KGB, como un marido traicionado. Si Samson, el narrador, ignora el plan, tampoco lo conocerá el lector hasta “Plomo para espías”, la sexta novela. Empezar por ésta es una tentación, pero no una opción: del mismo modo que las cinco primeras novelas no se entienden hasta leer “Plomo”, ésta resulta un galimatías si no has luido las anteriores. No creo que exista una saga de arquitectura tan interdependiente y perfecta. Por suerte, porque armar el puzle que propone Deighton es uno de los goces que ofrece la serie.
Bernard Samson se crio y educó en Berlín donde su padre, Brian, era Jefe de Campo de los servicios secretos británicos. Desde muy jóvenes, Bernard y su amigo Werner Volkmann, hicieron pequeños trabajos de espionaje encargados por el padre. Luego pasó a Londres donde trabajaba a las órdenes de Dicky Cruyer, a quien consideraba incompetente y peligroso. Se casa con Fiona, una brillante agente con la que tiene dos hijos; pero pronto – en la primera trilogía -, Fiona se pasa al KGB sin informar a Samson. Éste queda muy resentido y sufre el ostracismo por parte de jefes y compañeros de quienes desconfía. Se entregará en cuerpo y alma a desentrañar las causas de la deserción de Fiona mientras trata de salir indemne de las diversas operaciones y trampas en las que se ve envuelto.
Debido a sus orígenes modestos, ajeno a los círculos de Oxbridge, Samson siente una innata aversión hacia la alta burocracia de los servicios de inteligencia, que viven para el ascenso en el escalafón y cuya meta es jubilarse con un título de Sir. Su mirada, rara vez neutra, busca el contraste entre lo aparente y lo real, detecta la mancha en el cuadro perfecto, la tara en la pieza de cerámica exquisita, el traspiés en la representación redonda. Pero sus adversarios, lejos de ser ineptos, maniobran con habilidad, y siempre queda la duda de si no será Samson el que ignora los últimos propósitos, como una marioneta que se cree autónoma sin notar los hilos que la mueven.
Lo que hace, básicamente, Bernard Samson, es hablar con unos y otros, y desconfiar de todos. Los encuentros, ya sean casuales o buscados, en superficie, no parecen más que charlas intrascendentes o meros chismorreos entre viejos conocidos; pero, como el lector intuye, en el fondo se va tejiendo una vaga red de indicios, que, entrecruzados, irán dando cuerpo a la trama principal. Bernard se mueve en un contexto de intrigas burocráticas, rivalidades y ambiciones personales, operaciones secretas de suma cero en que todos juegan a neutralizar al contrario sin resultado práctico alguno. Una interminable partida de ajedrez en la que sólo se permite la muerte de algunos peones, y, cuya trascendencia histórica queda en entredicho.
Bernard Samson es el eslabón perdido entre Philip Marlowe y Bernie Gunther.

Sobre el estilo.
Como el mismo Deighton asegura: “Lo que puedo trasmitir a través del diálogo, procuro eliminarlo de los pasajes descriptivos.” Esa es su arma estilística principal: un puzle exquisito de diálogos incisivos combinado con la descripción lateral, oblicua, de los rasgos físicos y psicológicos del personaje. En la línea de la tradición de los grandes humoristas ingleses (Kingsley Amis, Anthony Burgess o Hillary Waugh), Deighton ataca a sus personajes por los flancos, y busca el lado insólito, el detalle chocante, el contraste entre la palabra y el gesto. Bernard Samson, protagonista y narrador en primera persona, es, como mínimo, frío e irónico, y a menudo, cáustico y mordaz; un puñetero paranoico con causa, que no se fía, literalmente, ni de su padre.
En la sexta novela de la serie, “Plomo para espías”, Deighton detalla la historia completa, sólo entrevista en las cinco novelas anteriores, ofreciendo la versión de otros personajes. Gloria, Fiona, los jefes y colegas de Samson, explican los sucesos desde sus puntos de vista que trastocan y cuestionan su, hasta ahora, único relato, posiblemente distorsionado. Se han sembrado dudas sobre la fiabilidad de Bernanrd Samson.

“Anzuelo para espías.”
En “Anzuelo para espías” Bernard vive con Gloria, joven agente a la que dobla la edad, y sus dos hijos. Lo envían a Washington para que intente convencer a su excolega Jim Prettyman de que viaje a Londres a dar explicaciones sobre unos fondos desaparecidos. No lo consigue y, de regreso a Londres, se entera de que Prettyman ha muerto acribillado a tiros. Todos sus contactos intentan disuadir a Samson que deje de escarbar en la fuga de su mujer Fiona, hasta que el Director General ordena su detención.
Todos los personajes, casi sin excepción, tienen una cara oculta y segundas intenciones; es el caso de Theodor Kiss “Dodo”, pariente lejano de Gloria, astuto y versátil estafador que intenta matar a Samson. O pasados oscuros, revelados a retazos en cortes de diálogos, como las hermanas Winter (Inger y Lisl), una furibunda nazi y otra, protectora de judíos, había criado a Werner Volkmann, el único amigo de Bernard.
La novela es una soberbia ejecución de historias y diálogos cruzados que, alternativamente, iluminan y oscurecen zonas del pasado y tienden hilos, frágiles y eventuales, que conectan sucesos del presente. Pero nada parece claro y definitivo. El final deja a Bernard en un callejón sin salida. ¿Qué pasará en “Sedal para espías”?

Lo dejo con una de las perlas Samson: “A veces me pregunto si las dudas y reservas que mostró mi generación hacia el capitalismo fueron la consecuencia de haber sido arruinados y humillados por nuestros padres en aquellas tardes de domingo jugando al Monopoli”
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miércoles, 11 de julio de 2018

VENDETTA (Aurelio Zen 02) de Michael Dibdin - La fina línea entre lo conveniente y lo correcto.- Valoración 8/10

Título original: Vendetta
Michael Dibdin, 1990
Traducción: Bettina Blanch Tyrolle
Páginas: 245
Editorial Versal 1991 (Crimen & Cia)

Michael Dibdin (1947-2007) fue un escritor inglés de novela negra conocido por su serie de 11 novelas ambientadas en Italia, cuyo protagonista es el veneciano Aurelio Zen, inspector de la policía criminal. Le interesa reflejar los rasgos específicos de la sociedad italiana de finales del siglo XX: las redes corruptas entre políticos y empresarios, el machismo profundamente arraigado, las costumbres ancestrales de clanes y mafias gobernados por códigos implacables, y el dudoso pragmatismo policial, sometido a presiones políticas, donde lo conveniente se impone siempre a lo correcto. Muy destacable es el cuidado estilo de Dibdin, clásico, con un punto de solemnidad y cierta contundencia léxica, en la línea de las mejores exponentes de la edad de oro de la novela detectivesca inglesa (Margery Allingham, Josephine Tey y Dorothy L. Sayers); pero en el contexto de denuncia social propio de la novela negra. Insisto en la importancia del estilo porque, más allá del impacto de la trama y sus giros, hace que la lectura, párrafo a párrafo, sea un placer en sí misma.


La historia tiene lugar en la atrasada, hosca y casi tribal Cerdeña de los 90, a la que Aurelio Zen se traslada de incógnito para resolver una masacre que tuvo lugar en la lujosa villa del constructor Oscar Burolo. El encargo es de parte de un partido político de la coalición de Craxi, con el objeto de desviar las sospechas que recaen en uno de sus peces gordos. La matanza de Villa Burolo tiene toda la pinta de una vendetta, pero Zen hará frente a dos vendettas más: la del celoso y violento Mauro Bevilacqua, marido de Tania, la compañera de Zen por la que siente una incipiente atracción, y la de Vasco Spadola, que busca venganza por los 20 años de cárcel a que fue condenado, cree él, injustamente.
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domingo, 8 de julio de 2018

AZUL DE PRUSIA (Bernie Gunther 12) de Philip Kerr - Gunther ya es sello de garantia - Valoración 9/10

Título original: Prussian Blue
© Philip Kerr, 2017.
© de la traducción: Eduardo Iriarte Goñi, 2018.
Nº de páginas: 544 págs.
Editorial: RBA LIBROS

El Azul de Prusia es un pigmento que se utiliza como antídoto del envenenamiento por Talio. Envenenarlo con Talio es con lo que Erich Mielke, director adjunto de la Stasi, amenaza a Bernie Gunther si se niega a cumplir un encargo. El encargo es ir a Inglaterra y envenenar a Anne French, su oponente en la anterior novela “El otro lado del silencio”. Frederich Korsch, antiguo ayudante de Gunter que ahora trabaja en la Stasi, debe acompañarlo a Inglaterra y asegurarse que cumpla la misión. Estamos en la Riviera francesa, año 1956.
La novela tiene dos hilos argumentales: Uno en 1956, el presente del relato, en que Gunter intenta escapar de Korsch atravesando Francia hasta llegar a Alemania Occidental. El segundo en 1939, en “La Casa del Té”, residencia de descanso de Hitler en Obersalzberg, una montaña de los Alpes bávaros, según todos, la verdadera cancillería alemana. Una semana antes de la llegada del Führer para celebrar su 50 aniversario, Karl Flex, un ingeniero a las órdenes de Martin Bormann, muere en una terraza de la residencia asesinado por el disparo de un francotirador. La seguridad de Hitler está en riesgo, y, a petición de Bormann, Heydrich asigna a Gunter la misión de descubrir al asesino. Le acompaña Frederich Korsch, por entonces, su hombre de confianza.

En “La Casa del Té”, también llamada Berghof (casa de campo), o “Nido del Águila”, Hitler se rodeaba de adeptos, gente de confianza que lo consideraban un visionario que quería devolver a Alemania su gloria legítima. Bormann, el secretario personal de Hitler, dirigía las obras de Berghof y la urbanización de la cercana ciudad de Berchtesgaden, donde se instalaría el gobierno en la sombra de Alemania. Allí Bormann había tejido una despiadada red de corrupción: expropiaciones forzosas, sobornos, comisiones de las constructoras… No había ningún negocio que no controlara y del que no sacara tajada. Gunter tenía la doble misión de resolver el asesinato discretamente y de obtener información que Heydrich pudiera usar contra Bormann.

La estupenda saga del comisario Gunther es otra manera, amena y apasionante, de recorrer el camino que Ian Kershaw propone en el prólogo de su monumental biografía de Hitler:
“(…) lo que ha seguido interesándome durante la elaboración del libro ha sido la cuestión de cómo fue posible Hitler: no sólo cómo pudo obtener el poder del estado un aspirante tan absolutamente impropio, sino cómo consiguió ampliar ese poder hasta hacerlo absoluto, de tal forma que hasta los mariscales de campo estuvieran dispuestos a obedecer sin vacilar las órdenes de un antiguo cabo, e incluso «profesionales» capacitados e inteligencias agudas de todos los sectores de la vida estuvieran dispuestos a prestar una obediencia aerífica a un autodidacta cuyo único talento indiscutible era el de saber avivar las emociones más viles de las masas. Si la clave de esa cuestión no podemos considerar en primer lugar que se halle en esos atributos de la personalidad de Hitler, por sí solos, de ello se deduce que ha de buscarse ante todo en la sociedad alemana, en las motivaciones políticas y sociales que colaboraron en la creación de Hitler.”

Algo que sorprende en las novelas de Bernie Gunther es la perfecta inserción de sus tramas policiales en el marco histórico y social. Sin duda, Kerr, se documenta a fondo para explicar la sociedad que hizo posible a Hitler, sosteniéndolo hasta llegar a la propia autodestrucción. Cuando Gunther interactúa con distintos personajes: creyentes nazis, oportunistas, psicópatas, ingenuos, los que miran a otro lado, los que culpan a la camarilla de los “errores” de Hitler…, está radiografiando la sociedad alemana mientras se precipita al abismo.

Si te entretienes en pasar los nombres de algunos personajes por la Wikipedia, incluso los secundarios, notarás que muchos de ellos, su papel histórico y su biografía, son absolutamente reales. Puedes pinchar, por ejemplo, a Erich Mielke, el jefe de la Stasi, o a Gerdy Troost, la arquitecta amiga de Hitler. Y hay más. Si al terminar la lectura de “Azul de Prusia” te quedas con ganas, pinchar nombres de personas y lugares en la Wiki es una manera de prolongar el placer, y, de paso, aprender historia.
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sábado, 30 de junio de 2018

EL ABOGADO (Paul Madriani 05) de Steve Martini - Aceptable, para pasar el rato - Valoración 7/10

Nº de páginas: 360 págs.
Editorial: PLANETA (2002)

Otra relectura de una novela que apenas recordaba, para enriquecer la etiqueta Thriller Judicial de este blog, como vengo haciendo con algunas de Scott Turow.
La quinta novela de la serie Paul Madriani no alcanza el buen nivel de la primera, la muy absorbente “Prueba final”. La trama es enrevesada y previsible; el juicio, muy estereotipado, no tiene nervio; la acusación, muy forzada con pruebas que, desde el principio, huelen a preparadas. Ni el fiscal Ruben Ryan, ni el defensor Paul Madriani, brillan en sus actuaciones. La debilidad de la trama explica, quizá, que la resolución final a base de persecuciones y tiros en México parezca excesiva; como clausurar un aburrido día de picnic con un improvisado, pero apabullante, espectáculo de fuegos artificiales. Eso no impide que la novela resulte entretenida gracias al buen oficio de Steve Martini que, no obstante, debe pagar el precio en calidad, del empeño en publicar una novela al año desde el gran éxito de “Prueba final”. Aceptable…, para pasar el rato.

Sinopsis

“Cansado de los métodos corruptos de la gran ciudad, Paul Madriani decide mudarse a San Diego y montar un bufete de abogados junto a su amigo Harry. Uno de sus primeros clientes es Jonah Hale, un anciano que se encuentra en un grave aprieto ahora que su única hija Jessica ha salido de la cárcel: Jonah y su esposa se han encargado de la educación de Amanda , su nieta de ocho años, debido a la drogadicción de la madre de la niña, pero a raíz del importante premio que ha ganado el matrimonio en la lotería, Jessica decide secuestrar a la pequeña y pedir a su padre una gran suma de dinero si desea recuperarla. Jonah, que tiene la custodia legal, se niega, por lo que Jessica recurre a los servicios de Zolanda, una activista radical de los derechos de la mujer, que acusa a Jonah de haber abusado sexualmente de Amanda. El caso se complicará con un asesinato del cual Jonah será el principal sospechoso.”
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domingo, 24 de junio de 2018

PRESUNTO INOCENTE de Scott Turow - La madre del thriller judicial moderno - Valoración 9/10

Título Original: Presumed innocent
Traductor: Murillo, Eduardo G.
Páginas: 528
©1987, Turow, Scott
©2006, Debolsillo

“Presunto inocente” es la obra seminal, el modelo, quizá aun no superado, del Thriller Judicial moderno; la amalgama perfecta de historia potente, trama bien construida, personajes bien desarrollados, -complejos y con múltiples capas-, y un estilo digno y depurado. En esta novela, Scott Turow sobresale como un maestro del suspense y el “red herring”, las falsas pistas o maniobras de distracción. Se trata de embobar al lector con un relato de pasiones, sospechas y traiciones, desgranadas en una trama judicial perfecta que, al final, se revela como una inmensa cortina de humo.

El Fiscal General Raymond Horgan está en plena campaña electoral para renovar su mandato en el condado de Kindle. Su rival es Nico Della Guardia, antiguo fiscal ayudante de su oficina. En el frenesí de la campaña una noticia sacude a todo Kindle: la atractiva y ambiciosa Carolyn Polhemus, otra de las ayudantes del fiscal, aparece violada y muerta en su apartamento. Raymond encarga la investigación a Rusty Sabich, su segundo de a bordo y Jefe de Ayudantes que iniciará las pesquisas con su amigo el policía Dan Lipranze. Horgan pierde las elecciones y dimite junto con Rusty. En cuanto Della Guardia y su nuevo segundo Tommy Molto toman posesión, presentan la acusación por violación y asesinato contra Rusty Sabich. El juez Larren Lyttle, amigo de Horgan y azote de fiscales, preside el juicio, y el astuto y discreto Sandy Stern (que será el protagonista de “El peso de la prueba”, segunda novela de la serie), se hace cargo de la defensa.
Rusky había mantenido con Carolyn, durante meses, una tórrida relación sentimental que aquél, entre llantos, había confesado a su mujer, Barbara, el día que la fiscal decidió romper con él. Barbara no había pedido el divorcio, pero su matrimonio quedó devastado por la sombra de Carolyn. Durante el juicio, el defensor Stern intentará por todos los medios que el afair de Rusky con Carolyn no salga a la luz.
Las pruebas son circunstanciales, los testimonios frágiles y el informe forense torpe y contradictorio. La prueba de mayor peso (un vaso con las huellas dactilares de Rusky), desaparece durante el juicio. Viejas rivalidades, envidias y corruptelas van saliendo a la superficie y todo indica que estamos ante un caso forzado por los deseos de revancha de los fiscales Nico y Molto. Al mismo tiempo, la figura de Carolyn se va perfilando como una mujer ambiciosa que no dudaba en utilizar el sexo para medrar en su profesión. Rusky se da cuenta que no fue el único en disfrutar de sus favores, sin que eso impida que siga obsesionado por una pasión volcánica y descontrolada.

A pesar de mi resistencia a la relectura, he vuelto a leerla después de 25 años. Y no me arrepiento, para nada. La he disfrutado a lo grande y, en cuanto estén a mi alcance, seguiré con los del resto de la saga (1) que me faltan. Uno de los puntos fuertes de Turow es el desarrollo de los personajes, de manera que, a los más interesantes, les concede el papel protagonista en otra novela. Así, en “El peso de la prueba” conocemos mejor a Sandy Stern, el defensor de Rusky en “Presunto inocente”; la fiscal Sonia Klonsky, que acusa a Stern en “El peso de la prueba”, protagoniza “Las leyes de nuestros padres”; George Mason es el narrador de “Demanda infalible” y protagoniza “Punto débil” … Y otros personajes tienen papeles relevantes, - o simplemente asoman -, en otras novelas, conformando una apasionante red de trayectorias vitales, conflictos personales y tramas judiciales. Algunos títulos llevan años sin reeditarse, pero se pueden conseguir fácilmente por internet. Sumergirse de cabeza en la estupenda saga de Kindle es un buen plan de lectura para vacaciones. 

NOTA
(1)    Serie El condado de Kindle:
1987 Presunto inocente                             
1990 El peso de la prueba          
1990 Presunto culpable
1996 Las leyes de nuestros padres                                                         
1999 Demanda infalible                              
2002 Errores reversibles                             
2006 Punto débil                             -

2010 Inocente
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lunes, 18 de junio de 2018

PUNTO DÉBIL de Scott Turow Paralelismos con el caso de "La manada" - Valoración 8/10

Título Original: Limitations
Traductor: Andrés Lleó, Ana
Páginas: 168
©2006, Turow, Scott
©2008, Mondadori

El juez George Mason, presidente del Tribunal de Apelaciones, tiene que decidir sobre un caso de violación múltiple y duda sobre si aplicar la ley de prescripción. Cuarenta años antes, cuando era estudiante, el mismo participó en una agresión sexual parecida y cree que se puede pasar página y encarrilar la vida.
El video de la violación aparece cuatro años después de los hechos, momento en que la víctima, - en estado ebrio cuando la violaron -, es consciente del daño recibido y hace la denuncia. Salvadas las distancias, la comparación con el reciente caso de “La manada” es inevitable y los motivos de reflexión, leída la sentencia final, perduraran en la mente del lector.

A diferencia de “El peso de la prueba”, en que Turow hace un despliegue impresionante de historias y personajes, “Punto débil” es una novela compacta y breve, casi de tesis, donde plantea dilemas jurídicos y morales: ¿un juez puede juzgar a otros por un delito parecido al que el mismo cometió? El vídeo que contiene la violación grabada, ¿es admisible? ¿Debe prescribir un delito cuando los autores parecen rehabilitados? ¿Es posible la rehabilitación sin castigo?


El impulso, la fuerza narrativa y el suspense de esta historia, son inferiores a los de las otras dos novelas de la trilogía. La subtrama de las amenazas que recibe el juez por internet es irrelevante. Se nota que Turow no estaba en condiciones de vaciarse, de darlo todo con una gran obra. Le interesaba plantear un dilema moral y es lo que hace, con dignidad y competencia literaria.
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sábado, 16 de junio de 2018

EL PESO DE LA PRUEBA de Scott Turow - Mucho más que un buen thriller judicial. - Valoración 9/10

Título Original: The burden of proof
Páginas: 455
Traductor: Gardini, Carlos
©1990, Turow, Scott
©1991, Círculo de Lectores, S.A.

Alejandro (Sandy) Stern fue el abogado defensor de Rusty Sabich en “Presunto inocente”. Ahora, en la segunda novela de la trilogía del imaginario Condado de Kindle, tiene 56 años y debe enfrentarse a un drama personal, - el suicidio de su mujer, Clara-, y la defensa ante un Gran Jurado de su cuñado Dixon, sospechoso de una estafa corporativa. El caso Dixon presenta extrañas ramificaciones que implican a su yerno John y a sus hijos Peter y Kate. Marta, la otra hija de Stern, también abogada, lo ayuda cuando éste es obligado a declarar ante el Gran Jurado bajo la amenaza de cárcel por desacato. Cuando Stern descubre que Clara, una mujer reservada y depresiva, estaba en tratamiento de herpes genital, toda su ordenada vida de ciudadano digno y responsable de clase media se desploma. ¿Qué empujó a Clara al suicidio? ¿Le había sido infiel? ¿Qué relaciona el suicidio de Clara con el caso Maison Dixon, en el que, gradualmente, va apareciendo implicada toda la familia Stern?

Después de 30 años dedicados a los tribunales, Stern es consciente de sus limitaciones: fue incapaz de notar el sufrimiento de Clara y de relacionarse con sus hijos que, con Peter a la cabeza, manejaban a sus espaldas los asuntos familiares. Ahora deberá hacer frente a las incógnitas del pasado y las graves amenazas del presente.

Aun sin el suspense judicial, “El peso de la prueba” seguiría siendo una gran novela. Turow se mueve en el denso espacio de las frustraciones personales, la complejidad de las redes familiares, la desesperación emocional y el frenesí sexual de la clase media de los suburbios americanos. Y lo hace casi tan bien como Richard Yates, John Cheever o John Updike; con gran sensibilidad por sus personajes. Todos, principales y secundarios, muy bien desarrollados y construidos sobre buenas historias, merecen la comprensión de Stern: el doctor Nate Cawley y su esposa Fiona, metidos en un penoso divorcio; Helen, su vecina divorciada necesitada de sexo; su hermana Silvia, casada con “el tiburón” Dixon “la bragueta más rápida del Oeste”; su hija Marta, abogada hiperactiva que “parecía vivir su vida como una máquina. Si la enchufabas en cualquier parte, funcionaba a plena potencia.” O el teniente Nogalski del que recibe gran ayuda en pago a un favor que Stern ni siquiera recordaba. Sus relaciones con Sonia Klonsky, la ayudante del fiscal federal Sennett, con una mastectomía y embarazada, son sutiles y estremecedoras. La fragilidad de la vida humana, buenas intenciones que se convierten en errores, los actos compulsivos y sus consecuencias, la incomunicación de las parejas que comparten toda una vida… Esos son algunos de los temas de fondo de la estupenda novela de Turow.
Mucho más que un buen thriller judicial. Ahora a leer “Punto débil”, la tercera novela de la trilogía del condado de Kindle, y, quizá, releer la primera, “Presunto inocente”, de la que recuerdo más la película que la novela. En realidad, habría que leer a Turow entero. 
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