viernes, 11 de enero de 2019

MEMORIAS Una vida de nuestro tiempo - John Kenneth Galbraith -Penetrantes y sagaces, siempre divertidas. - Valoración 8,5/10

Título original: A life in our times (1981)
Traducción: Jose Antonio Bravo
Grijalbo (1982)
Páginas: 614

Por aquí, las decisiones de relectura funcionan así: en la biografía de Schumpeter leo algo sobre Galbraith y recuerdo sus divertidas memorias que leí hará unos 25 años. Je, je, ¡que buenas! Pienso. Y ahí queda, pero el anzuelo está echado. Al cabo de unos días, en uno de esos libros que leo en diagonal y no reseño por respeto al autor, me sonrío ante esta cita:
“En una ocasión, uno de sus seguidores le gritó: «¡Gobernador Stevenson, todas las personas razonables estamos con usted!». Adlai Stevenson replicó: «No es suficiente. Necesito tener mayoría».
El libro es “El mito del votante racional” de Bryan Caplan (muy ingenioso, por cierto) y la cita es de Scott Simon. Adlai Stevenson…, Adlai Stevenson… ¿De qué me suena? ¡Pero si fue un candidato demócrata a unas presidenciales de los años 50 en cuyas campañas colaboró Galbraith! Y el pez -yo-, ha picado. Busco las “Memorias” en mi biblioteca y nada. Prestado, perdido en un traslado…, A cada bugada es perd un llençol. Me lo pido al Bibliobús (mi Amazon particular) y me lo zampo en tres días. Pero una cosa lleva a otra y resulta que leer a Galbraith me despierta dos tentaciones: releer la biografía de Keynes, su maestro, que escribió Skidelsky y “La era de Roosevelt” la gran trilogía histórica de su amigo Arthur Schlesiger Jr. Así funciono, tirando de hilos. Unos se pierden y otros no.
JKG fue un hombre autosatisfecho, irónico y sagaz que en su larga y activa vida pública lo pasó bien y quiere que el lector lo pase bien leyendo sus memorias. Lo quiere y vaya si lo consigue. Posiblemente sean las memorias más divertidas escritas por un intelectual-político del siglo XX.
En 1945 dirigió un equipo de economistas para investigar los efectos de los bombardeos en la economía de guerra alemana. Interrogó a varios cabecillas nazis entre los que estaban Goering y Albert Speer. Su informe negaba la eficacia de los bombardeos y fue silenciado. Sobre las bombas atómicas en Japón, dice que fueron innecesarias ya que los japoneses habían decidido previamente su rendición.
Antes había colaborado con el gobierno de Roosevelt trabajando como segundo de Leon Henderson en la Oficina de Administración de Precios durante la guerra. Luego colaboró en las campañas electorales de varios candidatos demócratas: Adlai E. Stevenson, John F Kennedy i Lyndon B. Johnson. Su desacuerdo con la guerra del Vietnam lo fue apartando de la política y dispuso de más tiempo para dedicarse a escribir libros de divulgación económica.
Como economista, fue un keynesiano tocado por el escepticismo socarrón de Veblen. En sus dos obras más importantes, “La sociedad opulenta” y “El estado industrial”, puso de relieve el poder de las grandes corporaciones y de la tecnocracia sobre el mercado y la política. En su paso por “Fortune”, aprendió, de la mano de Harry Luce, a utilizar un lenguaje claro para llegar al gran público:
En los escritos sobre economía me ha ayudado mucho la convicción de que no hay en ese dominio ninguna idea que no pueda ser expresada en lenguaje común y corriente, aunque ello exija algún esfuerzo. La oscuridad que caracteriza a la prosa económica profesional no deriva de la dificultad del tema. Es consecuencia de un pensamiento no del todo madurado; o bien refleja el deseo del iniciado de elevarse por encima del vulgo; o también puede ser debida a temor de que se descubran sus insuficiencias. Para el equivocado no hay mejor defensa que carecer de lectores, o, si los tiene, que no le entiendan.”
Enseñó en Berkeley, fue a Cambridge para conocer al maestro (Keynes), con el que no coincidió. Princeton no le gustó. Enseñó en Harvard donde conoció a Tausik que “era la contrapartida norteamericana de Alfred Marshall” y que fue el mentor de Schumpeter al que Galbraith también trató y del que dice “aceptaba el capitalismo tal como es, y Io consideraba una fuerza de cambio y progreso.” La adscripción al marxismo de Paul M. Sweezy o Paul A. Baran no era obstáculo para cultivar su amistad de la que hace gala.
No se muestra muy satisfecho de su labor como profesor:
Más de una vez, los estudiantes me preguntaron muy molestos si no iba a ser la versión del texto, y no mis correcciones, lo que se pediría en el examen. Y si era así, ¿para qué confundirles con la verdad?”
Critica el elitismo político del núcleo dirigente al que llama “sacerdocio secular”:
Hay que empezar por describir una institución vital, aunque muchas veces mal comprendida, de la democracia moderna. Se trata del Sacerdocio Secular. Así como el clero religioso es el mediador entre Dios y el hombre, su contrapartida secular media entre el hombre y lo desconocido.
Existen importantes zonas de los asuntos públicos en donde la gente en general, y sus legisladores, están de acuerdo en que los problemas son tan complicados o abstrusos que nadie puede tener la esperanza de llegar a entenderlos. Así pues, hay que delegar en quienes por conocimientos, experiencia, ignorancia o petulancia han llegado a convencerse y convencer a otros de que sí los entienden. Ésos forman el sacerdocio secular. Como la perpetuación de un sentido de misterio es una fuente de poder para todo grupo sacerdotal, los miembros de éste practican con regularidad un estilo de comunicación ignoto, en donde no puede penetrar ningún profano. Las operaciones del Sistema de la Reserva Federal y las del Pentágono, como todos deberíamos temer y lamentar, y la dirección de la política exterior, son los reductos más fuertes del sacerdocio secular. En estos sectores resulta más fácil convencer de su ignorancia a la opinión pública y a sus representantes. De ahí la delegación de poder.
No es necesario, ni siquiera corriente, que los miembros del grupo sacerdotal conozcan las consecuencias finales de cualquier decisión: sea ésta una intervención o una innovación militar, el cambio de los tipos de interés del Banco central o el apoyo o no del gobierno estadounidense a algún dictador. De los demás, nadie sabe nada tampoco, y lo mismo que ocurre con la justicia celestial, les queda el consuelo de creer que alguien sabe. Una bien cultivada apariencia de seguridad por parte del grupo sacerdotal en su conjunto, combinada con la falta de introspección de cada uno de sus miembros en cuanto a las propias limitaciones, tienden a reforzar mucho la confianza del público.”
 Fue menospreciado por los ortodoxos a los que él descalificaba como irrelevantes. Desde la publicación en el 2004 de su biografía “John Kenneth Galbraith: Su vida, su política, su economía” escrita por Richard Parker (no la veo traducida), su figura se ha revalorizado y su influjo en economistas como Thomas Piketty es notorio.

Son memorias penetrantes y sagaces, siempre divertidas, sobre sus actuaciones públicas, como académico, asesor económico, colaborador en campañas electorales, embajador en la India. JKG habla poco o nada de los asuntos en los que no interviene por cruciales que éstos fueran en su época: el macartismo, Nixon o Kissinger. Si él no estaba, no hay tema. Aunque reconoce algunos errores, en general se enorgullece de haber acertado: en la India, se atribuye el mérito de haber evitado una guerra con China. Sus mordaces observaciones sobre los personajes que trató, sus críticas a los procedimientos políticos y militares no tienen desperdicio. De los estrategas del Departamento de estado y los militares dice:
Por otra parte, yo había llegado a entender la mentalidad global washingtoniana, o sea la geopolítica o estratégica, como la llaman también a veces. Es la que mueve a cierto tipo de estadistas existentes hasta la fecha, a quienes debería prohibírseles la contemplación de un mapa. Cuando lo hacen y ven África, Asia o Latinoamérica —Angola, Etiopía, el Cuerno de África, Irán, Afganistán, Nicaragua, Cuba— sólo preguntan quién tiene el control ahí.

Para ilustrar la propensión escatológica de Lindon B. Johnson, JKG explica que, alarmado por un posible final trágico, había intercedido por Papandreu cuando éste fue detenido por los coroneles griegos y recibió una llamada de Nicholas Katzenbach, el subsecretario de Estado, en que le transmitía un mensaje del presidente:

«Llame a Ken Galbraith y dígale de mi parte que he ordenado a esos bastardos griegos que soltaran al hijo de perra ese, como se llame.»
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viernes, 14 de diciembre de 2018

UN ESPIA PERFECTE de John Le Carré - Molta i bona literatura, poc suspens. - Valoració 8,5/10

Títol original: A perfect spy (1986)
Traducció: Marta Pera
Pàgines: 464
Edicions 62 (1986)

Si no et van les novel·les d'espies, prova a llegir "Un espia perfecte". Fes-ho i entendràs perquè Philip Roth va dir que era la millor novel·la anglesa des de la Segona Guerra Mundial. Potser això sigui molt a dir. Jo ni tan sols sé si les bones novel·les són comparables; del que no hi ha dubte és que a aquesta John Le Carré es va posar el vestit de gala de gran escriptor.

Magnus Pym és un espia britànic amb més de trenta anys en l'ofici que a la mort del seu pare decideix desaparèixer. Mentre Jack Brotherhood, el seu cap i mentor en els serveis d'intel·ligència anglesos i Alexander Hampel (Alex), un espia txec que ha estat la seva font d'informació estel·lar, busquen a Pym desesperadament, aquest s'instal·la en una pensió de la costa de Devon, -on es fa dir senyor Canterbury-, per escriure les seves memòries dirigides al seu col·lega Jack i al seu fill Tom. En la novel·la alternen escenes del present que narren la recerca de Pym per part de Jack i Alex amb la transcripció de les memòries, que va escrivint el mateix Pym en el seu cau de Devon, descrivint diferents moments del passat amb dos personatges com a eixos centrals: Rick , el pare de Marcus i Alex, l'espia txec pel qual sent una estranya fascinació.

El tema central de la novel·la, molt autobiogràfica, és l'ajust de comptes amb Rick, el pare de Mingus i transsumpte de Ronnie, el pare de John Le Carré a la vida real. Rick és un estafador professional, manipulador, demagog i farsant digne de Dostoievski (en alguns moments recorda a Fiódor Pávlovich Karamazov), amb el qual Magnus té una relació barreja d'admiració servil, retret i compassió distant. El segon leitmotiv, l'al·legat contra l'espionatge com absurd malbaratament de recursos humans en el que és difícil saber qui és el traïdor i qui el traït, es plasma en termes més enredats, vagues i confusos.
El millor, l'alt nivell literari de la novel·la amb passatges com el servei religiós a l'església de Watermaster que recorden el barroquisme satíric de Dickens del primer capítol de "Casa inhòspita"; la mateixa embriaguesa descriptiva, la mateixa frase bigarrada d'ironia ... El més fluix, curiosament, la indefinició del personatge principal Mingus Pym que, en la majoria de les escenes, es comporta com un frontó humà responent amb un "sí, senyor" als seus interlocutors. A diferència de George Smiley en qui la discreció oculta subtils maniobres, Pym simplement no s'expressa. Crec que el motor autobiogràfic permet Le Carré donar curs a la seva vena literària, alhora que la seva reserva personal (i professional) emmordassa Pym, el seu doble a la novel·la.


En algun lloc vaig llegir que les millors novel·les eren aquelles en què volies avançar ràpid per saber que passarà i, alhora, volies anar lent per gaudir de l'escriptura. Crec que això és aplicable només a les novel·les molt centrades en el suspens i no a les que expliquen coses i ho fan molt bé, com és el cas del que parlo poc suspens i molta literatura. Potser l'exuberància literària sigui incompatible amb el suspens i l’arraceri a un costat. En aquest cas no em queixo, ho agraeixo.
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viernes, 30 de noviembre de 2018

SANG INNOCENT de P. D. James - La vida no es gaudeix, es pateix. - Valoració 9/10

Títol original: Innocent Blood
P. D. James
Area 1989
Pàgines 312
pàgines 312

Philippa Rose Palfrey és una noia de 18 anys que als 8 va ser adoptada per Maurice i Hilda Palfrey, ell un sociòleg mediàtic de ment freda i analítica, i ella una mestressa de casa trista i passiva, aficionada a cuinar. Els pares biològics de Philippa, Mary i Martin Ducton, van ser condemnats a cadena perpètua per violar i assassinar una nena de 12 anys. El pare va morir a la presó i la mare està a punt de sortir en llibertat condicional. Philippa, obsessionada per conèixer els seus orígens, estableix contacte amb la seva mare i, quan aquesta surt de la presó, lloguen juntes un apartament a Londres. En paral·lel, Norman Scase, el pare de la nena assassinada, un home fràgil i insegur, les segueix per tot Londres per complir la promesa que va fer a la seva dona en el llit de mort: matar l'assassina de la seva filla.

La història només és possible perquè James deixa en la penombra el relat de com van succeir els fets de la violació i mort de la nena de 12 anys. Philippa mai s'interessa per conèixer els detalls del judici ni les notícies de premsa. En una breu i ambigua carta que li deixa la seva mare, Martin Ducton, el pare pedòfil, apareix com un home feble i turmentat i la pròpia Mary com una dona decidida i protectora d'un malalt desvalgut.
En la novel·la de PD James no hi ha espai per a persones felices; està poblada de gents fredes, tortuoses o turmentades que no desperten les simpaties del lector. Les persones normals amb senzilles aspiracions (Hilda, per exemple) es veuen acorralades per la duresa implacable de la vida o les maquinacions dels que els envolten. La vida no es gaudeix, es pateix. I el thriller psicopatològic de James no obsequia amb finals consoladors.

Les històries de PD James sonen a Dostoievski i Iris Murdoch. Durant cinquanta anys, al costat de Ruth Rendell, capgirá la novel·la criminal anglesa fins llavors dominada pels trencaclosques d'Agatha Christie o Dorothy L. Sayers

Rellegir en català la prosa clàssica, acurada i rica en matisos de P. D. James o John Le carré és un veritable plaer. En això estem: recuperant lectures dels 80.
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EL SOL VERDE de Kent Anderson - Policía: trabajador social armado - Valoración 8/10

Título original: Green Sun
© de la traducción: Cristina Martín Sanz, 2018
(Alianza Editorial, S. A.) Madrid, 2018
Páginas: 408

Hanson, exsargento de las fuerzas especiales en Vietnam y profesor de literatura inglesa durante unos años, ingresa como agente en prácticas en la policía de Oakland. Trabaja patrullando un barrio devastado por la pobreza y las drogas con la intención de hacer una labor más de trabajador social armado que como policía represor. Sus jornadas transcurren resolviendo avisos que le llegan por radio desde la central: borrachos, violencia doméstica y rencillas entre vecinos. Odia la burocracia y el papeleo y prefiere disuadir y conciliar antes que engrosar su estadística de arrestos. Las cosas cambian cuando Felix Maxwell, el capo local de la droga, amenaza a Weegee, el sobrino de 11 años de su amante Libya.

Hanson es un cruce entre el Jack Reacher de Lee Child, capaz de ejercer la violencia fría y eficiente, y el benevolente y protector Claude La Pointe de la estupenda “ElMain” de Trevanian. Lenguaje realista con gotas de surrealismo alucinatorio. Entretenida rareza al margen de los estándares del género.
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JOSEPH SCHUMPETER Innovación y destrucción creativa - de Thomas K. McCraw - “el conservador más refinado de este siglo” - Valoración 8,5/10

Título original: Prophet of Innovation. Joseph Schumpeter and Creative Destruction
Traducción: Pedro González Celada
© 2013 Ediciones de Belloch S.L., Barcelona
Páginas: 780

Thomas K. McGraw nos entrega una estupenda biografía e intelectual de ese gran economista que fue Schumpeter al que Galbraith describió como “el conservador más refinado de este siglo”. Nos explica sus años de formación, sus fracasos como político y banquero, su complicada relación con las mujeres, su triunfo como académico y profesor de grandes economistas en Harward o la admiración envidiosa que sintió por Keynes. Todo ello perfectamente inscrito en el marco histórico y social en que vivió y con especial énfasis en el análisis y repercusión de sus libros y artículos. Nos habla también de sus errores y aciertos: malinterpretó a Roosevelt, menospreció a Hitler, despreció (a diferencia de Keynes) los costes sociales de las crisis económicas como un mal menor a corto plazo, no supo predecir el éxito de las economías mixtas, defendió los monopolios como motores de la economía.

Joseph Alois Schumpeter es la navaja suiza de los economistas. En su ingente obra siempre trató con respeto a sus colegas tratando de conciliar escuelas opuestas. Los dos millones de palabras (un libro normal de 300 páginas tiene alrededor de 100.000 palabras) de sus tres principales libros: Ciclos económicos, que publicó en 1939; Capitalismo, socialismo y democracia, que vio la luz en 1942, e Historia del análisis económico, publicado póstumamente en 1954, ofrecen pasto intelectual a todas las escuelas económicas y muchas ramas de las ciencias sociales. Defendió (pero no practicó) el papel de las matemáticas en la economía al tiempo que insistía en su carácter multidisciplinar: al economista debía interesarle la historia política, cultural, el derecho, la historia económica y la psicología. Cuando se cuestiona la estrechez de los modelos matemáticos en la economía y las ciencias sociales, Schumpeter vuelve al primer plano: “En el siglo XXI las bases de datos informáticas empezaron a registrar más referencias a las obras de Schumpeter que a las de Keynes, una situación que habría resultado inconcebible hacía apenas unos años.
En la obra de Schumpeter pueden beber neoclásicos, heterodoxos, marxistas y gurús de las escuelas de negocios. Fue el profeta de la “destrucción creativa” basada en la innovación, la estrategia empresarial, el capital riesgo, el marketing y el crédito como impulsores del consumo y el creador del mito del emprendedor. Schumpeter fue un erudito de pura sangre, un economista con un sentido trágico de la vida muy centroeuropeo, maestro de grandes economistas entre los que se cuentan algunos premios Nobel. Su miedo obsesivo al comunismo hizo que mitificara el capitalismo y minimizara sus defectos: agotamiento de recursos, externalidades en costes sociales y daños ecológicos, obstruccionismo de los oligopolios al progreso (las eléctricas contra las energías renovables), apoyo de multinacionales a gobiernos totalitarios, aumento de las desigualdades y retrocesos del estado del bienestar… En fin, no sé qué pesaría más en una hipotética balanza. O sí lo sé.

Difícil de clasificar, Landreth y Colander sitúan a Schumpeter en un grupo al que llaman cuasi-institucionalistas al lado de Myrdal y Galbraith: “Existe otro grupo de autores que aceptan muchas de las ideas de los institucionalistas y que fueron muy influidos por ellos, pero que son demasiado individualistas e iconoclastas para encajar en el molde institucionalista. Son Joseph Schumpeter, Gunnar Myrdal y John Kenneth Galbraith.”

Bertrand Russell dijo de Keynes: “Es la mente más aguda y más clara que jamás conocí. Cuando discutía con él, sentía que mi vida pendía de un hilo y raramente terminaba sintiéndome algo muy diferente a un estúpido”. Wittgenstein les dijo a sus amigos que sus discusiones con Sraffa le hacían sentirse como un árbol al que le han cortado las ramas. Schumpeter dijo de Keynes: la Teoría general «no nos hace keynesianos, nos hace mejores economistas». Me interesan las biografías de esos grandes intelectuales. Recuperaré la que escribió Robert Skidelsky sobre Keynes de la que Alianza Editorial solo publicó un tomo hace años y luego RBA la editó completa. Voy tras la de Piero Sraffa que escribió Jean-Pierre Potier, dificilísima de encontrar, pero ya en camino, creo. Tengo en espera una de Max Weber y me propongo releer la Autobiografía de Bertrand Russell. Muchos deberes. Las de Feyerabend, Wittgenstein, Artur London, Koestler y otros ya están en el blog bajo el epígrafe de Biografías y Memorias. Me complace conocer un poco mejor a Schumpeter como persona y como intelectual; su monumental “Historia del análisis económico” es uno de mis libros de cabecera.

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sábado, 17 de noviembre de 2018

EL PELEGRÍ SECRET de John Le Carré - Novel·la madura, rodona, magistral. - Valoració 9/10

Títol original anglès: The Secret Pilgrim (1990)
Traducció d’Elisabet Ràfols
Edicions 62 1991
317 Págines

Rellegir a alguns dels meus autors preferits en català em va semblar una bona idea i em resulta molt satisfactòria. Aquí estan Chirovici, Vonnegut, Toole, Lemaitre i altres que trobareu a l'etiqueta En català. Tinc previstos per al futur immediat alguns clàssics com Eliot, Dostoievski i Musil que, llegits fa anys en castellà, m'interessen per la riquesa del seu estil. Per descomptat, seguiré amb John Le Carré a qui considero un dels millors autors contemporanis, l'obra del qual sobrepassa en valor literari els límits del subgènere espionatge al que ell, voluntàriament, s'adscriu.

"El pelegrí secret" és una novel·la madura, rodona, magistral. En ella, Le Carré s'allibera de defectes com la pesadesa divagadora d'alguna de les seves novel·les, o el frenesí de l'acció atrafagada d’altres. Hi ha històries amb el gust moral de la paràbola, altres transpiren angoixes kafkianes o tragèdies gregues i, potser la més impressionant, la de Hansen i la seva filla Marie segrestada pels Khmers Rojos a la selva tailandesa, amb esfereïdores ressonàncies conradianes.

Ned (sense cognom), veterà espia de la guerra freda, ara prop de la jubilació, convida a George Smiley a fer unes xerrades a l'escola de Sarratt, centre de formació dels nous espies de la intel·ligència britànica. Smiley enlluerna els estudiants amb les seves respostes sagaces, subtils, escèptiques i, sovint, compassives. Després, durant el sopar, Ned rememora set episodis significatius de la seva llarga carrera com a espia, localitzats en diferents llocs i moments del gran teatre de la Guerra Freda en la segona meitat del segle XX. Els escenaris són Hamburg, Munic, Londres, Varsòvia o Bangkok i, a més de Ned, treuen el cap altres personatges habituals en la saga com el mateix Smiley, Toby Esterhase o el traïdor Bill Haydon.
Les set històries, molt variades, són sempre entretingudes, algunes emocionants i altres commovedores. Ens parlen dels èxits i fracassos d'homes honrats amb professions deshonroses. Delaten maniobres i traïcions; revelen les tensions a què es veuen sotmeses les seves consciències, com s'ensorren principis, ideals i creences; vides entumides, exhaustes a acusa d'impossibles equilibris morals. I, al cap i a la fi, la inutilitat d'aquest ingent esforç humà.
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ERRORES REVERSIBLES (Condado de Kindle 06) de Scott Turow - En todos los rankings de los mejores thrillers judiciales.- Valoración 9/10

Título original: Reversible Errors (2002)
Traducción: Maria Via Jiménez
Editorial: El Aleph (2003)
Páginas: 493

Sexta novela de la serie “El condado de Kindle”, una ambiciosa comedia humana con trasfondo judicial en la que Turow enlaza con maestría multitud de peripecias vitales de sus personajes con atractivos casos legales en los que están envueltos. Ley y vida se funden en tensas historias de gente común metida en graves problemas. “Errores reversibles” es una de las entregas más valoradas por la crítica que la sitúa en todos los rankings de los mejores thrillers judiciales.

En el 2001, Arthur Raven y su joven ayudante Pamela se hacen cargo de la defensa de Rommy “Ardilla” Gandolph, un ratero de poca monta que se encuentra en el corredor de la muerte sentenciado en 1992 por un triple asesinato. Es la última apelación que se le concede. Muriel Wynn, la fiscal que llevó la acusación en el primer juicio y Larry Starczek, el policía que detuvo a Rommy, intentarán, ahora, que la apelación sea desestimada y tenga lugar la ejecución.
El juicio y la condena se basaron en una investigación superficial, pruebas circunstanciales y la confesión de Rommy forzada en el interrogatorio humillante y abusivo realizado por Larry con prisas por cerrar el caso y apuntarse el tanto. Durante la revisión del caso por el tímido e inseguro, pero constante y tenaz Arthur Raven, aparecen nuevos elementos que apuntan a la inocencia de Rommy y que Muriel y Larry intentan sortear para evitar el desprestigio y el fin de sus carreras.

La novela se desarrolla en dos tiempos narrativos: la primera investigación diez años atrás y las pesquisas actuales promovidas por Arthur que, a medida que avanzan, revelan las manipulaciones de los numerosos personajes implicados en defensa de sus propios intereses. En paralelo a la trama judicial, Turow cuenta las historias personales perfectamente engarzadas, de varios personajes principales y secundarios. Se centra, en especial, en contrastar dos parejas: Muriel y Larry tuvieron una relación tórrida que no prosperó debido a su ambición; Arthur y Gillian, el primero, tímido y acomplejado con las mujeres, con una hermana esquizofrénica a su cuidado, la segunda fue la juez que condenó a Rommy en 1992, adicta a las drogas, había cumplido condena por corrupción. Los dos, a pesar del sobrepeso de sus equipajes vitales, intentan construir una relación con la generosidad y comprensión mutua de almas muy dañadas.

 Scott Turow es un maestro en entrelazar casos legales complejos con historias personales complejas a cargo de personajes complejos. No hay buenos ni malos, solo hombres y mujeres que cometen errores y los agravan al intentar ocultarlos o repararlos. Flota, en toda la serie del condado de Kindle, una especie de determinismo social y una irresistible compulsión sexual que recuerdan más a los Rougon Macquart de Zola que a la Comedia Humana de Balzac. Esa compulsión sexual estaba en la relación de Rusty Sabich y Carolyn Polhemus de “Presunto inocente” y en el frenesí sexual con que Sandy Stern reacciona al suicidio de su esposa Clara en “El peso de laprueba”. El determinismo se expresa en forma de deberes familiares que abocan a su portador al fraude y al delito.

Me hubiera gustado, como es mi norma, releer a Turow en catalán; pero, aunque parezca increible, no veo en la web de las bibliotecas de Cataluña ninguna de sus obras traducida al catalán. Lo mismo me ocurrió con la serie Bernard Samson de Len Deighton. Que hi farem! Seguiremos adelante en castellano.
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